http://www.clarin.com/ciudades/pedidos-construir-Ciudad-cayeron_0_468553269.html
24/04/11
Se desacelera un motor de la economía porteña. Son cifras del año pasado, respecto de 2009. Es por el alza del precio de los lotes en barrios top, la suba de los materiales y la falta de crédito. El 80% de lo solicitado es para departamentos de 1 o 2 ambientes.
Por Pablo Novillo
Durante los próximos dos años, en la Ciudad habrá menos construcción. Es que el año pasado hubo una fuerte caída en el interés de los desarrolladores inmobiliarios en conseguir autorizaciones para obras futuras. El Gobierno porteño habilitó el año pasado un 26,83% menos de metros cuadrados que en 2009. Y si se compara con 2006 y 2007, los dos mejores años de la década, la caída fue del 60%.
Los datos surgen de un informe de la consultora Reporte Inmobiliario, en base a las estadísticas oficiales de la Ciudad. Durante el año pasado se recibieron pedidos para construir 1.296.353 m2, cifra que quedó por debajo de la media histórica de la Ciudad, que ronda los 2.000.000. Hay dos datos que grafican aún más la situación: Buenos Aires quedó detrás de Córdoba en el ranking de ciudades con más superficie autorizada; y Puerto Madero, uno de los barrios más pujantes en construcción de los últimos años, no recibió ningún pedido .
Si bien la actividad está lejos del fondo del pozo al que llegó en 2002, hay un par de cuestiones que explican la caída. El primero es la concentración: como la mayoría de los desarrolladores quiere construir en los barrios donde la reventa alcanza los mejores precios, en esos lugares hay cada vez menos lotes y cada vez más caros. Así, el margen de ganancia de los constructores se redujo, lo que desalentó inversiones.
A esto se le suma la inflación. “Si el valor de la tierra aumentó en 2010 un 10% promedio, el encarecimiento de los materiales de construcción fue del 26%”, contó José Rozados, de Reporte Inmobiliario.
Este encarecimiento, sin embargo, sigue sin lograr que los desarrolladores busquen otros barrios donde la tierra sea más barata . Dos datos lo reflejan: los cinco primeros barrios del ranking (Palermo, Villa Urquiza, Caballito, Belgrano y Flores) concentraron el 38% del total de m2 autorizados en la Ciudad. Por el contrario, los siete barrios que quedan íntegramente al sur del eje Directorio/San Juan (Villa Lugano, Villa Riachuelo, Villa Soldati, Pompeya, Parque Patricios, Barracas y La Boca) sumaron el 2,7% del total de la Ciudad. “El costo de construcción es igual en cualquier parte de la Ciudad, lo que varía es el precio del lote y el valor de reventa . Los inversores hacen la cuenta, y ven que la ganancia que se obtiene por vender en los barrios más cotizados, pese a todo, sigue siendo más atractiva que la que se logra en los lugares más retrasados”, explicó Enrique García Espil, presidente de la Sociedad Central de Arquitectos.
Hay otros factores que se agregan. “Mientras no haya más acceso a los créditos inmobiliarios no aumentará la oferta . Y si sumamos cierta inseguridad jurídica, por los cambios de normativa en la Ciudad y los problemas para conseguir los permisos de obra, más la incertidumbre que siempre genera un año electoral, es entendible que la intención de construir se retraiga”, comentó Néstor Walenten, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina.
La concentración no se da sólo en barrios sino también en tipo de departamentos. El 80% de los m2 autorizados fueron presentados para construir departamentos de uno o dos ambientes , que son los más fáciles de vender o alquilar.
Se sabe que la construcción es una actividad pilar de cualquier economía, un motor que genera empleo propio (mano de obra de albañiles, pintores, etc, y servicios profesionales), como indirecto (producción y transporte de materiales, por ejemplo). Y aunque en la UOCRA le dijeron a Clarín que aún notan “un buen nivel de actividad”, seguramente a futuro habrá una desaceleración.
Pero que la construcción baje su ritmo tiene otras consecuencias. Primero, al reducirse la oferta puede haber una presión para que aumenten los precios de los departamentos, los nuevos y los usados. Esto impactaría también en los alquileres.
Además, y tal como muestran las estadísticas, se profundizará aún más la diferencia de desarrollo y calidad de vida entre el Norte y el Sur de la Ciudad, una de las grandes deudas de Buenos Aires.
lunes, 25 de abril de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
Hecha la ley, hecho el lobby
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/m2/10-2050-2011-04-11.html
La Cuadra y La Imprenta fueron catalogadas en primera lectura, lo que disparó los esfuerzos empresarios por salvar su proyecto de destruirlas. Lo que incluye exhibiciones fotográficas ante diputados y un lobista de lujo.
Por Sergio Kiernan
El caso de La Cuadra y su vecina La Imprenta bien pueden pasar a la historia como un leading case en el que la rápida reacción de los vecinos y los políticos cambiaron la rutina de nuestra ciudad. Ambos edificios son evidentemente históricos pero están ubicados en una zona, atrás del Hipódromo, de alto valor inmobiliario. Son calles sobresaturadas de torres, donde ya no entran los autos ni la luz, el tipo de urbanismo construido por los especuladores y sus socios en el gobierno. Era rutinario que se destruyeran estos dos edificios para hacer otra torre y, por supuesto, el Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales mostró su blandura y autorizó las demoliciones. Entonces llegaron los vecinos.
Lo que pasó fue rápido y tuvo como escenario la Legislatura porteña, que les pasó por encima a los blandengues del CAAP y catalogó ambos edificios. De hecho, hubo una lluvia de proyectos de catalogación, declaración legislativa y clasificación como sitio histórico. Ocho diputados de seis bloques –¡seis bloques!– firmaron y consiguieron un amparo que parara la piqueta. La Imprenta terminó catalogada en primera lectura (faltan las audiencias públicas y el segundo voto) con nivel cautelar, La Cuadra con nivel estructural y este jueves se votará que ambos lugares sean un bien cultural de los porteños. Fue tal el diluvio, que el CAAP reabrió el expediente y descubrió que ambos edificios tienen valores sociales, cambiando su fallo de “desestimado”.
Ahora vino el contraataque, de mano del autor del proyecto y cabeza de la firma que lo desarrolla, el arquitecto Natalio Churba. El arquitecto hizo una presentación este martes en la reunión de la Comisión de Patrimonio de la Legislatura, que tiene media hora abierta a personas que quieran hablarle. Lo de presentación es literal, ya que Churba llevó imágenes, recorrió con orgullo su carrera y explicó lo que él ve como la justicia de su causa. No impresionó mucho a los diputados, pero tuvo sus treinta minutos de fama. Democráticamente, Guillermo Blousson habló en nombre de los vecinos, rebatiendo a Churba.
No fue lo único que hizo el arquitecto, que evidentemente es un empresario experimentado y sabe cómo moverse. Aunque el proyecto está congelado y no tiene planos aprobados, la firma pagó las tasas que corresponden por adelantado. Un especialista legal en estos temas consultado por m2 de inmediato se sonrió y explicó: es una manera de “hacer el terreno” para una demanda futura. Churba no tiene derechos adquiridos para hacer esta obra, con lo que intenta ir creándolos.
Por otro lado, el arquitecto contrató a un lobista para hacer lo suyo. En el Palacio Legislativo vieron aparecer la inconfundible figura de bastón del ex embajador Diego Guelar, que “intervino” ante varios diputados para matar la catalogación. Curiosamente, Guelar preside la Fundación Banco Ciudad, que entre sus objetivos tiene el de impulsar buenas políticas urbanas. La cercanía hasta física entre Banco y Legislatura haría hesitar a más de uno de ejercer de lobista, pero no parece ser el caso.
Más curioso aún es un argumento esgrimido por Guelar ante los diputados, que por sus actos podrían tener que responder con sus patrimonios privados por el “daño económico” que sufriría Churba. ¿Será abogado el ex embajador? Si lo fuera, sería interesante que explicara cuándo se abandonaron los fueros que protegen a legisladores –y funcionarios– de este tipo de chicanas. Hasta el más lego sabe que los actos de gobierno no son judiciables, a menos que sean corruptos, que no es este caso.
Para ver a qué niveles llega esta comedia, basta ver la imagen de la tapa de esta edición, un render del proyecto presentado por el mismo arquitecto Churba. Como se ve, el frente de La Cuadra “se salva” y queda como una maqueta bajo una mole de hormigón –Churba es, como Alvarez, partidario de la masividad– para hacer de entrada. Terminada la reunión, alguien le preguntó a Churba cómo iba a hacer para entrar las enormes maquinarias necesarias para la obra por el portón de La Cuadra.
Lo que respondió el arquitecto dejó helados a todos: La Cuadra será demolida para la obra y luego se construirá una copia, cuando ya no moleste.
Bajo la plaza
Los vecinos de la avenida Pueyrredón, reunidos ahora en una Asociación de Amigos, festejaron la paralización de las obras bajo la plaza Emilio Mitre ordenada por el juez Roberto Gallardo. Al conceder el amparo a los vecinos, Gallardo tuvo algunas frases realmente interesantes en su fallo. Por ejemplo, subrayar que “el medio ambiente no es una abstracción, sino que representa el espacio vital del que dependen la calidad de vida y la salud de los seres humanos”. O sea, que es algo que tocamos y recorremos cada día.
La bronca vecinal y los problemas que está teniendo esta obra se deben en realidad a la chapucería del gobierno porteño, que encaró la obra baratita y mal. A nadie le preocupa crucialmente que en Pueyrredón y Las Heras haya una estación de subte y un estacionamiento subterráneo. Parte de las cocheras serán fijas, para residentes, pero la mayoría serán por horas, de modo que se pueda llegar en auto hasta ahí y seguir en subte al Centro. El problema es que se talaron a lo bestia los árboles de la plaza, añosos y grandes, para ahorrarse la excavación más complicada que se hizo por ejemplo en la plaza Libertad. Este pichuleo público es incomprensible en un gobierno que no tiene problemas en gastarse, a una cuadra de la Emilio Mitre, cien mil dólares en una microplazoleta invisible...
Este miércoles 13 se realiza una audiencia pública con las partes en el juzgado, lo que incluye a los demandantes patrocinados por María Carmen Arias Usandivaras, de Basta de Demoler, al presidente de la constructora Criba SA –que seguramente podrá explicar solventemente por qué se talaron los árboles en lugar de cavarles por abajo, con ayuda de otro citado, la “experta” que contrató, ingeniera Marta Saintotte–, al procurador porteño y al hombre del puente rosa, el ministro de Ambiente y Espacios Públicos Diego Santilli.
La Cuadra y La Imprenta fueron catalogadas en primera lectura, lo que disparó los esfuerzos empresarios por salvar su proyecto de destruirlas. Lo que incluye exhibiciones fotográficas ante diputados y un lobista de lujo.
Por Sergio Kiernan
El caso de La Cuadra y su vecina La Imprenta bien pueden pasar a la historia como un leading case en el que la rápida reacción de los vecinos y los políticos cambiaron la rutina de nuestra ciudad. Ambos edificios son evidentemente históricos pero están ubicados en una zona, atrás del Hipódromo, de alto valor inmobiliario. Son calles sobresaturadas de torres, donde ya no entran los autos ni la luz, el tipo de urbanismo construido por los especuladores y sus socios en el gobierno. Era rutinario que se destruyeran estos dos edificios para hacer otra torre y, por supuesto, el Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales mostró su blandura y autorizó las demoliciones. Entonces llegaron los vecinos.
Lo que pasó fue rápido y tuvo como escenario la Legislatura porteña, que les pasó por encima a los blandengues del CAAP y catalogó ambos edificios. De hecho, hubo una lluvia de proyectos de catalogación, declaración legislativa y clasificación como sitio histórico. Ocho diputados de seis bloques –¡seis bloques!– firmaron y consiguieron un amparo que parara la piqueta. La Imprenta terminó catalogada en primera lectura (faltan las audiencias públicas y el segundo voto) con nivel cautelar, La Cuadra con nivel estructural y este jueves se votará que ambos lugares sean un bien cultural de los porteños. Fue tal el diluvio, que el CAAP reabrió el expediente y descubrió que ambos edificios tienen valores sociales, cambiando su fallo de “desestimado”.
Ahora vino el contraataque, de mano del autor del proyecto y cabeza de la firma que lo desarrolla, el arquitecto Natalio Churba. El arquitecto hizo una presentación este martes en la reunión de la Comisión de Patrimonio de la Legislatura, que tiene media hora abierta a personas que quieran hablarle. Lo de presentación es literal, ya que Churba llevó imágenes, recorrió con orgullo su carrera y explicó lo que él ve como la justicia de su causa. No impresionó mucho a los diputados, pero tuvo sus treinta minutos de fama. Democráticamente, Guillermo Blousson habló en nombre de los vecinos, rebatiendo a Churba.
No fue lo único que hizo el arquitecto, que evidentemente es un empresario experimentado y sabe cómo moverse. Aunque el proyecto está congelado y no tiene planos aprobados, la firma pagó las tasas que corresponden por adelantado. Un especialista legal en estos temas consultado por m2 de inmediato se sonrió y explicó: es una manera de “hacer el terreno” para una demanda futura. Churba no tiene derechos adquiridos para hacer esta obra, con lo que intenta ir creándolos.
Por otro lado, el arquitecto contrató a un lobista para hacer lo suyo. En el Palacio Legislativo vieron aparecer la inconfundible figura de bastón del ex embajador Diego Guelar, que “intervino” ante varios diputados para matar la catalogación. Curiosamente, Guelar preside la Fundación Banco Ciudad, que entre sus objetivos tiene el de impulsar buenas políticas urbanas. La cercanía hasta física entre Banco y Legislatura haría hesitar a más de uno de ejercer de lobista, pero no parece ser el caso.
Más curioso aún es un argumento esgrimido por Guelar ante los diputados, que por sus actos podrían tener que responder con sus patrimonios privados por el “daño económico” que sufriría Churba. ¿Será abogado el ex embajador? Si lo fuera, sería interesante que explicara cuándo se abandonaron los fueros que protegen a legisladores –y funcionarios– de este tipo de chicanas. Hasta el más lego sabe que los actos de gobierno no son judiciables, a menos que sean corruptos, que no es este caso.
Para ver a qué niveles llega esta comedia, basta ver la imagen de la tapa de esta edición, un render del proyecto presentado por el mismo arquitecto Churba. Como se ve, el frente de La Cuadra “se salva” y queda como una maqueta bajo una mole de hormigón –Churba es, como Alvarez, partidario de la masividad– para hacer de entrada. Terminada la reunión, alguien le preguntó a Churba cómo iba a hacer para entrar las enormes maquinarias necesarias para la obra por el portón de La Cuadra.
Lo que respondió el arquitecto dejó helados a todos: La Cuadra será demolida para la obra y luego se construirá una copia, cuando ya no moleste.
Bajo la plaza
Los vecinos de la avenida Pueyrredón, reunidos ahora en una Asociación de Amigos, festejaron la paralización de las obras bajo la plaza Emilio Mitre ordenada por el juez Roberto Gallardo. Al conceder el amparo a los vecinos, Gallardo tuvo algunas frases realmente interesantes en su fallo. Por ejemplo, subrayar que “el medio ambiente no es una abstracción, sino que representa el espacio vital del que dependen la calidad de vida y la salud de los seres humanos”. O sea, que es algo que tocamos y recorremos cada día.
La bronca vecinal y los problemas que está teniendo esta obra se deben en realidad a la chapucería del gobierno porteño, que encaró la obra baratita y mal. A nadie le preocupa crucialmente que en Pueyrredón y Las Heras haya una estación de subte y un estacionamiento subterráneo. Parte de las cocheras serán fijas, para residentes, pero la mayoría serán por horas, de modo que se pueda llegar en auto hasta ahí y seguir en subte al Centro. El problema es que se talaron a lo bestia los árboles de la plaza, añosos y grandes, para ahorrarse la excavación más complicada que se hizo por ejemplo en la plaza Libertad. Este pichuleo público es incomprensible en un gobierno que no tiene problemas en gastarse, a una cuadra de la Emilio Mitre, cien mil dólares en una microplazoleta invisible...
Este miércoles 13 se realiza una audiencia pública con las partes en el juzgado, lo que incluye a los demandantes patrocinados por María Carmen Arias Usandivaras, de Basta de Demoler, al presidente de la constructora Criba SA –que seguramente podrá explicar solventemente por qué se talaron los árboles en lugar de cavarles por abajo, con ayuda de otro citado, la “experta” que contrató, ingeniera Marta Saintotte–, al procurador porteño y al hombre del puente rosa, el ministro de Ambiente y Espacios Públicos Diego Santilli.
martes, 15 de marzo de 2011
TORRES NUEVAS CLOACAS VIEJAS
Amig@s:
BARBIJAZO A MACRI
VIERNES 18 DE MARZO desde las 19 horas
Todos con barbijos
ACOYTE y RIVADAVIA
(Caballito, Proto Comuna Caballito)
MEDRANO Y RIVADAVIA
(Almagro, Espacio Comunarte)
MONROE Y TRIUNVIRATO
(Villa Urquiza, Salvemos a Villa Urquiza)
MONROE Y CRAMER
(Belgrano, vecinos por la villa Roccatagliata )
CUENCA Y BAIGORRIA
(Villa del Parque, Vecinos autoconvocados de Villa del Parque)
SAN JUAN Y BOEDO
(Boedo, Espacio Comunarte)
BUENOS AIRES COLAPSA, nuestros barrios no dan más
Edificios y más edificios sin ningún plan ni inversión en infraestructuras.
Se invita a los vecinos a apoyar con su firma el proyecto de Ley de Emergencia Ambiental (262-D-11)
PROYECTO DE LEY EMERGENCIA AMBIENTAL
Reclamamos al Jefe de Gobierno Ing. Macri la suspensión de la entrega de permisos y finales de obras en los barrios afectados hasta la realización de las obras comprometidas en 2007.
La modalidad de las protestas (motivadas por la falta de realización de los 320 kms de obras de provisión de agua y saneamiento cloacal comprometidas a la ciudadanía con la firma del Decreto 220/07) será la presencia de los vecinos con barbijos. Ante la inminencia del colapso cloacal. Motivado por la falta de control de la Ciudad del modelo especulativo que está destruyendo a Buenos Aires.
El diputado Martín Hourest (IGUALDAD SOCIAL) presentó un proyecto de Ley de Emergencia Ambiental (262-D-2011) en la Legislatura de la Ciudad. Determinando alturas máximas de 10 metros en las calles y 20 metros en las avenidas de estos barrios (que no tengan alturas menores en la actualidad). Y presentara esta semana el Proyecto de Ley para el estudio del estado y de la capacidad de carga de las redes de agua y cloacales de Balvanera, Almagro, Boedo, Parque Chacabuco, Flores, Floresta, Villa Luro, Monte Castro, Parque Chas, Mataderos, Belgrano, Recoleta, Villa del Parque, Villa Devoto, Barracas, San Telmo, Chacharita, Villa Crespo y Agronomía. Que según denuncias vecinales podrían estar en una situación semejante de inminente colapso.
A las 18 horas del próximo miércoles 16 realizaremos una nueva reunión de coordinación en la definiremos la ubicación de los demás actos y cerraremos el documento final que presentaremos a las autoridades de la Ciudad y a la prensa.
Invitamos a vecinos y organizaciones a contactarse con la Red Verde Ciudadana (redverdeciudadana@gmail.com), con Proto Comuna Caballito (protocomunacaballito@yahoo.com) o con Igualdad Social (hourest@martinhourest.com.ar) para sumarse a nuestros reclamos. Enviar sus adhesiones y coordinar las próximas acciones.
Antecedentes
Desde hace más de 4 años se confirmó mediante un estudio técnico de AYSA VINCULO AL INFORME DE AYSA QUE COMPRUEBA EL COLAPSO la crítica situación tanto de la red de provisión de aguas como la de saneamiento cloacal de los barrios de Villa Urquiza, Villa Pueyrredon, Caballito, Palermo y Coghlan.
La Ciudad emitió el Decreto 220/07 VINCULO AL DECRETO 220/07 QUE ACEPTA COLAPSO. INCUMPLIDO POR MACRI comprometiendo millonarias inversiones, que nunca fueron realizadas. Poniendo en riesgo a nuestras familias y propiedades en beneficio de la especulación. Construcciones por más de 2.000.000 de m2 se habilitaron en estos 5 barrios después de conocer la dramática situación de las infraestructuras. VINCULO AL CONVENIO ENTRE LA CIUDAD Y AYSA PARA LA REALIZACION DE 320 KM DE CAÑERIAS. NUNCA CUMPLIDO.
La situación de la red eléctrica no es muy diferente. Los cortes son cosa cotidiana. La rotura de aparatos eléctricos y la comida tirada a la basura, también.
¿HASTA CUANDO? Sólo la presencia de los vecinos puede parar esta locura. Les pedimos nos acompañen en nuestro justo reclamo por mantener nuestra calidad de vida. El gobierno de la Ciudad no controla. Permitiendo abusos de los constructores y dejando en manos del mercado el “crecimiento” de nuestros barrios.
Los vecinos de Buenos Aires no nos quedamos con los brazos cruzados ante estos problemas. Fuimos a la JUSTICIA y esperamos antes de fin de mes una MEDIDA CAUTELAR, que IMPIDA al Gobierno de la Ciudad entregar nuevos permisos y finales de obra en Caballito, Palermo, Villa Urquiza, Villa Pueyrredon y Coghlan hasta que se cumplan las inversiones comprometidas en el Decreto 220/07.
Tendremos planillas para que los vecinos apoyen con su firma los proyectos.
La participación de las vecinas y vecinos es fundamental para lograr la aprobación de estas Leyes y para mostrar a las autoridades el respaldo popular de nuestros pedidos.
Los esperamos.
L@s saludan fraternalmente.
Dr. Osvaldo Sidoli Lic. Gustavo Maria Desplats Diputado Martín Hourest
Red Verde Ciudadana Proto Comuna Caballito Igualdad Social
Salvemos Villa Urquiza
www.salvemosvillaurquiza.com
BARBIJAZO A MACRI
VIERNES 18 DE MARZO desde las 19 horas
Todos con barbijos
ACOYTE y RIVADAVIA
(Caballito, Proto Comuna Caballito)
MEDRANO Y RIVADAVIA
(Almagro, Espacio Comunarte)
MONROE Y TRIUNVIRATO
(Villa Urquiza, Salvemos a Villa Urquiza)
MONROE Y CRAMER
(Belgrano, vecinos por la villa Roccatagliata )
CUENCA Y BAIGORRIA
(Villa del Parque, Vecinos autoconvocados de Villa del Parque)
SAN JUAN Y BOEDO
(Boedo, Espacio Comunarte)
BUENOS AIRES COLAPSA, nuestros barrios no dan más
Edificios y más edificios sin ningún plan ni inversión en infraestructuras.
Se invita a los vecinos a apoyar con su firma el proyecto de Ley de Emergencia Ambiental (262-D-11)
PROYECTO DE LEY EMERGENCIA AMBIENTAL
Reclamamos al Jefe de Gobierno Ing. Macri la suspensión de la entrega de permisos y finales de obras en los barrios afectados hasta la realización de las obras comprometidas en 2007.
La modalidad de las protestas (motivadas por la falta de realización de los 320 kms de obras de provisión de agua y saneamiento cloacal comprometidas a la ciudadanía con la firma del Decreto 220/07) será la presencia de los vecinos con barbijos. Ante la inminencia del colapso cloacal. Motivado por la falta de control de la Ciudad del modelo especulativo que está destruyendo a Buenos Aires.
El diputado Martín Hourest (IGUALDAD SOCIAL) presentó un proyecto de Ley de Emergencia Ambiental (262-D-2011) en la Legislatura de la Ciudad. Determinando alturas máximas de 10 metros en las calles y 20 metros en las avenidas de estos barrios (que no tengan alturas menores en la actualidad). Y presentara esta semana el Proyecto de Ley para el estudio del estado y de la capacidad de carga de las redes de agua y cloacales de Balvanera, Almagro, Boedo, Parque Chacabuco, Flores, Floresta, Villa Luro, Monte Castro, Parque Chas, Mataderos, Belgrano, Recoleta, Villa del Parque, Villa Devoto, Barracas, San Telmo, Chacharita, Villa Crespo y Agronomía. Que según denuncias vecinales podrían estar en una situación semejante de inminente colapso.
A las 18 horas del próximo miércoles 16 realizaremos una nueva reunión de coordinación en la definiremos la ubicación de los demás actos y cerraremos el documento final que presentaremos a las autoridades de la Ciudad y a la prensa.
Invitamos a vecinos y organizaciones a contactarse con la Red Verde Ciudadana (redverdeciudadana@gmail.com), con Proto Comuna Caballito (protocomunacaballito@yahoo.com) o con Igualdad Social (hourest@martinhourest.com.ar) para sumarse a nuestros reclamos. Enviar sus adhesiones y coordinar las próximas acciones.
Antecedentes
Desde hace más de 4 años se confirmó mediante un estudio técnico de AYSA VINCULO AL INFORME DE AYSA QUE COMPRUEBA EL COLAPSO la crítica situación tanto de la red de provisión de aguas como la de saneamiento cloacal de los barrios de Villa Urquiza, Villa Pueyrredon, Caballito, Palermo y Coghlan.
La Ciudad emitió el Decreto 220/07 VINCULO AL DECRETO 220/07 QUE ACEPTA COLAPSO. INCUMPLIDO POR MACRI comprometiendo millonarias inversiones, que nunca fueron realizadas. Poniendo en riesgo a nuestras familias y propiedades en beneficio de la especulación. Construcciones por más de 2.000.000 de m2 se habilitaron en estos 5 barrios después de conocer la dramática situación de las infraestructuras. VINCULO AL CONVENIO ENTRE LA CIUDAD Y AYSA PARA LA REALIZACION DE 320 KM DE CAÑERIAS. NUNCA CUMPLIDO.
La situación de la red eléctrica no es muy diferente. Los cortes son cosa cotidiana. La rotura de aparatos eléctricos y la comida tirada a la basura, también.
¿HASTA CUANDO? Sólo la presencia de los vecinos puede parar esta locura. Les pedimos nos acompañen en nuestro justo reclamo por mantener nuestra calidad de vida. El gobierno de la Ciudad no controla. Permitiendo abusos de los constructores y dejando en manos del mercado el “crecimiento” de nuestros barrios.
Los vecinos de Buenos Aires no nos quedamos con los brazos cruzados ante estos problemas. Fuimos a la JUSTICIA y esperamos antes de fin de mes una MEDIDA CAUTELAR, que IMPIDA al Gobierno de la Ciudad entregar nuevos permisos y finales de obra en Caballito, Palermo, Villa Urquiza, Villa Pueyrredon y Coghlan hasta que se cumplan las inversiones comprometidas en el Decreto 220/07.
Tendremos planillas para que los vecinos apoyen con su firma los proyectos.
La participación de las vecinas y vecinos es fundamental para lograr la aprobación de estas Leyes y para mostrar a las autoridades el respaldo popular de nuestros pedidos.
Los esperamos.
L@s saludan fraternalmente.
Dr. Osvaldo Sidoli Lic. Gustavo Maria Desplats Diputado Martín Hourest
Red Verde Ciudadana Proto Comuna Caballito Igualdad Social
Salvemos Villa Urquiza
www.salvemosvillaurquiza.com
viernes, 11 de marzo de 2011
Denuncia a Macri por la construcción en cinco barrios
http://www.noticiasurbanas.com.ar/info_item.shtml?sh_itm=0f034b0dc41aa701f6b3245191821e1c
La Proto Comuna de Caballito acusa al jefe de Gobierno de otorgar permisos para la construcción de dos millones de metros cuadrados en la Ciudad. A la espera de un fallo favorable tras el amparo presentado ante la Justicia, desde la organización informaron que presentarán el próximo viernes cuatro proyectos en la Legislatura con el objetivo de "proteger la salud ambiental de los espacios urbanos".
Por Jimena Alcaraz
Una vez más, la asociación barrial Proto Comuna Caballito denunciará al jefe de Gobierno de la ciudad, Mauricio Macri, por violar el decreto 220/07 y otorgar permisos para la construcción de dos millones de metros cuadrados en los barrios de Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Palermo, Coghlan y Caballito, según informó el titular de la organización, Gustavo Desplats.
“Durante los últimos cuatro años el titular del Ejecutivo, el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain y el subsecretario de Planeamiento Urbano, Héctor Lostri, otorgaron permisos y finales de obra por la friolera de dos millones de metros cuadrados en abierta violación del decreto 220/07”, precisó.
En 2006 se le había encargado a la empresa AySA que realizara un estudio de impacto ambiental en los cinco barrios. Una vez finalizado éste, el GCBA dictó el mencionado decreto donde, ante la crítica situación que planteaba la empresa de agua, se firmó un convenio con ésta y se comenzó a exigir, para permitir la construcción de edificios, un “Certificado de Factibilidad” de esta última. Además, creaba comisiones técnicas y de participación ciudadana, fijaba procedimientos y se obligaba a “establecer un cronograma de adecuación de las redes a la nueva norma”.
“Ese informe técnico demuestra fehacientemente que a Macri, Chain y Lostri les constaba que las obras imprescindibles para seguir construyendo en esos barrios no se habían hecho”, criticó Desplats.
Con referencia a la situación judicial de la causa, el representante de la asociación explicó que tan pronto la jueza Karina Cicero se pronuncie sobre el pedido de amparo que le presentaron- la fecha límite es el 25 de marzo- “denunciaremos a los tres por incumplimiento de los deberes del funcionario público, asociación ilícita y falsedad de instrumento público”.
Según explicó Desplats, desde la Justicia dispusieron la suspensión de la entrega de permisos por parte del Gobierno porteño y finales de obra en los barrios de Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Palermo, Caballito y Coghlan hasta tanto se realice la totalidad de las obras especificadas en el decreto.
LEGISLATURA
La Red Verde Ciudadana y Proto Comuna Caballito invitan a la Jornada Ambiental Metropolitana "Buenos Aires colapsa" que se realizara el próximo viernes 11 en el salón Presidente Perón de la Legislatura, a partir de las 19.
Durante la reunión se presentarán cuatro proyectos legislativos que consideran “son fundamentales para intentar garantizar la calidad de vida de los ciudadanos”.
Estos son: una iniciativa sobre emergencia ambiental; una para realizar un estudio de infraestructuras en barrios porteños; otra es un pedido de informe sobre la falta de infraestructura y responsables; y una última sobre el incumplimiento del decreto 220/07.
Según expresaron mediante un comunicado “esperamos que estas propuestas sirvan de disparadores de nuevos reclamos y solicitudes de vecinos, que aporten sus conocimientos de las problemáticas y necesidades reales de los distintos barrios”.
Del encuentro participarán diputados interesados en estas problemáticas.
La Proto Comuna de Caballito acusa al jefe de Gobierno de otorgar permisos para la construcción de dos millones de metros cuadrados en la Ciudad. A la espera de un fallo favorable tras el amparo presentado ante la Justicia, desde la organización informaron que presentarán el próximo viernes cuatro proyectos en la Legislatura con el objetivo de "proteger la salud ambiental de los espacios urbanos".
Por Jimena Alcaraz
Una vez más, la asociación barrial Proto Comuna Caballito denunciará al jefe de Gobierno de la ciudad, Mauricio Macri, por violar el decreto 220/07 y otorgar permisos para la construcción de dos millones de metros cuadrados en los barrios de Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Palermo, Coghlan y Caballito, según informó el titular de la organización, Gustavo Desplats.
“Durante los últimos cuatro años el titular del Ejecutivo, el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain y el subsecretario de Planeamiento Urbano, Héctor Lostri, otorgaron permisos y finales de obra por la friolera de dos millones de metros cuadrados en abierta violación del decreto 220/07”, precisó.
En 2006 se le había encargado a la empresa AySA que realizara un estudio de impacto ambiental en los cinco barrios. Una vez finalizado éste, el GCBA dictó el mencionado decreto donde, ante la crítica situación que planteaba la empresa de agua, se firmó un convenio con ésta y se comenzó a exigir, para permitir la construcción de edificios, un “Certificado de Factibilidad” de esta última. Además, creaba comisiones técnicas y de participación ciudadana, fijaba procedimientos y se obligaba a “establecer un cronograma de adecuación de las redes a la nueva norma”.
“Ese informe técnico demuestra fehacientemente que a Macri, Chain y Lostri les constaba que las obras imprescindibles para seguir construyendo en esos barrios no se habían hecho”, criticó Desplats.
Con referencia a la situación judicial de la causa, el representante de la asociación explicó que tan pronto la jueza Karina Cicero se pronuncie sobre el pedido de amparo que le presentaron- la fecha límite es el 25 de marzo- “denunciaremos a los tres por incumplimiento de los deberes del funcionario público, asociación ilícita y falsedad de instrumento público”.
Según explicó Desplats, desde la Justicia dispusieron la suspensión de la entrega de permisos por parte del Gobierno porteño y finales de obra en los barrios de Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, Palermo, Caballito y Coghlan hasta tanto se realice la totalidad de las obras especificadas en el decreto.
LEGISLATURA
La Red Verde Ciudadana y Proto Comuna Caballito invitan a la Jornada Ambiental Metropolitana "Buenos Aires colapsa" que se realizara el próximo viernes 11 en el salón Presidente Perón de la Legislatura, a partir de las 19.
Durante la reunión se presentarán cuatro proyectos legislativos que consideran “son fundamentales para intentar garantizar la calidad de vida de los ciudadanos”.
Estos son: una iniciativa sobre emergencia ambiental; una para realizar un estudio de infraestructuras en barrios porteños; otra es un pedido de informe sobre la falta de infraestructura y responsables; y una última sobre el incumplimiento del decreto 220/07.
Según expresaron mediante un comunicado “esperamos que estas propuestas sirvan de disparadores de nuevos reclamos y solicitudes de vecinos, que aporten sus conocimientos de las problemáticas y necesidades reales de los distintos barrios”.
Del encuentro participarán diputados interesados en estas problemáticas.
sábado, 26 de febrero de 2011
Demoliendo Buenos Aires
http://www.lanacion.com.ar/1353145-demoliendo-buenos-aires
Pablo Sirvén
LA NACION
Sábado 26 de febrero de 2011
Los extremos sociales, ricos y pobres, parecen haberse complotado para llevarle la contra a un conocido eslogan porteño ("construyendo Buenos Aires") al plasmar en la práctica una versión maximizada del clásico "Demoliendo hoteles", de Charly García, que sería "demoliendo Buenos Aires".
Avanzar por muchas calles porteñas equivale a mirar una dentadura infantil donde los dientes de leche se caen y en su lugar asoma una sonrisa pícara llena de agujeros. Percibir esas ausencias en medio de las hileras de construcciones, en cambio, se asemeja más a una mueca triste donde los espacios vacantes lloran melancolía por los edificios y casas de distintas épocas y procedencias estilísticas que ya no están.
En su eliminación, se llevan consigo para siempre fragmentos valiosos de la identidad de un barrio y sustraen referencias estéticas que conformaron buena parte de un paisaje visual, arquitectónico y cultural que impregnó nuestras vidas. La sensación es dual porque a la tristeza que provoca ver cómo desaparecen para siempre huellas de las generaciones que nos precedieron, se superpone la alegría de comprobar que la ciudad está viva y que la construcción, que tantas fuentes de trabajo demanda, atraviesa una nueva era de esplendor.
Pero todo crecimiento que no es racionalmente conducido, como un niño que es librado a sus propios instintos y caprichos, sin los cuidados de un mayor, se expone a más riesgos que felicidades.
Refiere Horacio Salas en su libro El Centenario (Planeta, Buenos Aires, 2009) que hace un siglo el historiador Enrique Ves y González vio con gran clarividencia lo que nos sucedería a los porteños de hoy en materia edilicia. "En el año 2010 -aseguraba- todo será completamente nuevo. Un habitante de la época actual apelaría en vano a sus recuerdos porque nada habría quedado en pie." Hasta aquí bastante acertado, pero se equivoca en las razones. "Esa demolición implacable -pretende adivinar- no tendrá el menor asomo de vandalismo. Habrán sido sencillamente exigencias imperiosas de las severas fórmulas de edificación."
Las noticias de los últimos tiempos relacionadas de una u otra manera con esa furia por demoler, que no encuentra límites, llegan hasta el exceso trágico: las habilitaciones irregulares, las inspecciones precarias y la vista gorda para que cada quien haga lo que le plazca con el acervo edilicio de la ciudad que ya produce víctimas y daños concretos, graves e irreversibles. Los muertos en el gimnasio de Villa Urquiza y en el boliche de la avenida Scalabrini Ortiz; la pluma que perdió sustento en Las Cañitas y cayó sobre edificios en los que provocó muy serios destrozos, pero milagrosamente ninguna víctima, y los tres balcones que se desprendieron de un edificio de Lanús Oeste son demasiadas evidencias de que algo no funciona bien. Es que la ansiedad codiciosa por lograr de cada metro cuadrado la máxima rentabilidad, en el menor tiempo posible, corre a mayor velocidad que la defensa del bien común.
No hay más que caminar un poco para ver cómo Buenos Aires se desprende aceleradamente de sus tradicionales ropajes para ponerse otros más convencionales y baratos, menos distinguidos, cuando no más feos. Viejas casonas, petit hoteles y casas chorizo son volteados aquí y allá, mientras otras tienen sus ventanas y puertas tapiadas con cemento y ladrillos para que ningún "okupa" anide dentro de ellas. Baldíos, empalizadas de lata con inscripciones que nos anuncian nuevos emprendimientos, camiones que van y vienen de tremendos pozos que hacen temblar o fisuran las edificaciones aledañas dan cuenta de un colosal movimiento de tierra que no es producto de ningún fenómeno natural, sino de la picota pertinaz del hombre que busca arrancar de cada solar la mayor ganancia.
Aunque hay varios organismos nacionales y de la ciudad creados para custodiar el patrimonio urbano, falta voluntad política para hacerlos funcionar a rajatabla, y pesan más los intereses económicos en juego. La Dirección de Interpretación Urbanística, que depende del Ministerio de Desarrollo Urbano porteño, aprueba qué tipo de intervenciones pueden hacerse sobre el patrimonio, privado o público, que esté protegido. Es su responsabilidad crear las APH (áreas de protección históricas) y catalogar edificios, monumentos o plazas. Hay, incluso, una norma temporaria que impide tirar abajo edificaciones anteriores a 1941.
"Deberían realizar un relevamiento del patrimonio de toda la ciudad, pero no hay intención de hacerlo -apunta Santiago Pusso, vicepresidente de la ONG Basta de Demoler, conocida por sus activas acciones para preservar edificaciones significativas-. El Ministerio de Cultura ha sido prácticamente relegado de las decisiones por la actual gestión, que es complaciente con la destrucción. A nivel nacional, es la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos quien regula sobre el patrimonio protegido, pero se ha mostrado inactiva en casos de demoliciones de patrimonio desprotegido, y complaciente y falta de autoridad en casos de patrimonio protegido, por ejemplo el Palacio de Correos." En efecto, quienes hayan pasado cerca del edificio (rebautizado por el kirchnerismo como Centro Cultural del Bicentenario) verá con horror cómo ha sido arrasada buena parte de sus maravillosos interiores hasta convertirlo en una suerte de cáscara vacía donde sólo quedan en pie las paredes externas y poco más.
El paisaje urbano se resiente. La proliferación de comercios y cartelería en plantas bajas trastocan el ecosistema residencial y a cambio brindan un aspecto de mercado persa en el que todo se entremezcla. El desorden avanza por las veredas y las calles: los acampes estacionados en paseos públicos con grupos en protesta ya no llaman la atención; macizos mojones intentan preservar de atentados como el de la AMIA; a los árboles les arman alrededor aparatosos corralitos de cemento o de rejas y hasta las bicisendas defienden sus estrechos territorios de los autos con gruesos cordones amarillos.
No por casualidad, la World Monuments Fund incluyó al casco céntrico porteño entre los "sitios en riesgo 2010", un listado de cien sitios culturales mundiales en peligro.
Las depredaciones arquitectónicas se dan en los extremos sociales, mientras la clase media se lamenta en voz baja o mira para otro lado: donde fluye el dinero en cantidad, los proyectos faraónicos de châteaux (con discutibles detalles de ornamentación y columnas y portales artificiales de escenografía hollywoodense), edificios con amenities (comodidades de lujo extras) y hoteles boutiques (chiquitos, pero con onda) ambicionan las mejores ubicaciones, no importa lo que haya que desarmar para lograrlo.
Donde el dinero, en cambio, falta para cubrir las necesidades más vitales, el instinto capitalista se abre paso salvajemente para usurpar terrenos y hacer realidad el sueño de ser propietario, acicateado por la morosidad de las autoridades en regular el uso del espacio público. Algunos no lo hacen para conseguir su primer techo, sino que son pobres que pretenden rentas miserables de otros más pobres. La Presidenta llegó a ponderar un verdadero absurdo: el crecimiento hacia arriba de la villa 31, en edificios de varios pisos muy precariamente construidos, que un día podrían venirse abajo como castillos de naipes.
Así, en una punta y la otra del arco social, la depredación se da a la vista de todos, espasmódica y anárquica, sin pautas armónicas con sus respectivos entornos, naturalizando que los derechos más elementales en materia de preservación de la ciudad sean arrasados con impunidad.
La ausencia de un criterio regulado por el Estado suplantó el eclecticismo tradicional de Buenos Aires (la rica fusión articulada de estilos arquitectónicos de distintas procedencias, que plasmaba en ladrillos nuestros orígenes tan diversos de variadas inmigraciones) por una suerte de cocoliche cada vez más venido a menos. Se ensancha la brecha edilicia entre pobres y ricos también geográficamente: los barrios de categoría se agrupan en el norte de la ciudad; el Sur se empobrece por la miseria ostensible o asordinada.
En el siglo XIX, a "la gran aldea" no la caracterizaba la belleza. Décadas de enfrentamientos, guerras entre el interior y Buenos Aires y una ley de capitalización que tardó sangre, sudor y lágrimas en salir determinaron que la "Reina del Plata" se desperezara muy despaciosamente antes de decidirse a crecer con brío y con pretensiones de reflejarse en el espejo europeo.
Una serie de felices coincidencias -la gestión en la municipalidad de Torcuato de Alvear, inspirado en el modelo francés y con la ayuda inestimable del creativo paisajista Carlos Thays; las políticas de Estado continuadas en el período 1880-1930 y el continuo ir y venir a París, por placer o para encarar estudios o negocios por parte de la más alta aristocracia porteña- tuvieron efectos monumentales sobre la arquitectura de la principal ciudad-puerto del país, que hacia el Centenario ya se enorgullecía de sus colosales palacios públicos y privados (los edificios del Congreso y Tribunales, el Teatro Colón, el Correo Central, las residencias suntuosas de las familias patricias). Así, al original estilo colonial español se fueron sumando los aires del neoclasicismo europeo con entremezcladas brisas francesas, italianas e inglesas. Esa exuberancia arquitectónica que fue adquiriendo la ciudad sumó después el Art Nouveau, el Art Déco y el racionalismo, entre otras corrientes arquitectónicas.
Cuando se pasan las páginas de los dos enormes volúmenes de Bustillo/Un proyecto de arquitectura nacional (Fundación YPF, Buenos Aires, 2010), que concentran la frondosa y esencial obra arquitectónica que legó al país el arquitecto Alejandro Bustillo (1889-1982), se aprecian postales entrañables y fácilmente identificables por cualquier argentino como el complejo Casino y Hotel Provincial, de Mar del Plata; el Centro Cívico y el hotel Llao Llao, de Bariloche; la sede central del Banco Nación, frente a la Plaza de Mayo; el Museo de Bellas Artes y tantas más. Se nota en Bustillo una idea fuerza que trasciende a cada uno de esos edificios. "La obra -solía decir- habla al que sabe verla, ella se defenderá por sí misma."
Marta Levisman clasificó el abundante archivo de diez mil dibujos y mil fotos de este arquitecto-artista-filósofo que vivió lúcido hasta los 93 años y que, como algunos de sus pares, concebía su profesión como la manera más ostensible de configurar la idea de un país en sus construcciones, cáscaras maravillosas que, mientras nos contienen, nos proyectan como sociedad hacia el mundo y hacia nosotros mismos.
Buenos Aires es un cuerpo lastimado que expresa, con sus crecientes tajos y heridas, el abandono desaprensivo y el saqueo de sus joyas arquitectónicas a la que la sometemos. Urge recuperar el sentido de sus grandes constructores y urbanistas antes de que los demolidos seamos nosotros mismos.
Pablo Sirvén
LA NACION
Sábado 26 de febrero de 2011
Los extremos sociales, ricos y pobres, parecen haberse complotado para llevarle la contra a un conocido eslogan porteño ("construyendo Buenos Aires") al plasmar en la práctica una versión maximizada del clásico "Demoliendo hoteles", de Charly García, que sería "demoliendo Buenos Aires".
Avanzar por muchas calles porteñas equivale a mirar una dentadura infantil donde los dientes de leche se caen y en su lugar asoma una sonrisa pícara llena de agujeros. Percibir esas ausencias en medio de las hileras de construcciones, en cambio, se asemeja más a una mueca triste donde los espacios vacantes lloran melancolía por los edificios y casas de distintas épocas y procedencias estilísticas que ya no están.
En su eliminación, se llevan consigo para siempre fragmentos valiosos de la identidad de un barrio y sustraen referencias estéticas que conformaron buena parte de un paisaje visual, arquitectónico y cultural que impregnó nuestras vidas. La sensación es dual porque a la tristeza que provoca ver cómo desaparecen para siempre huellas de las generaciones que nos precedieron, se superpone la alegría de comprobar que la ciudad está viva y que la construcción, que tantas fuentes de trabajo demanda, atraviesa una nueva era de esplendor.
Pero todo crecimiento que no es racionalmente conducido, como un niño que es librado a sus propios instintos y caprichos, sin los cuidados de un mayor, se expone a más riesgos que felicidades.
Refiere Horacio Salas en su libro El Centenario (Planeta, Buenos Aires, 2009) que hace un siglo el historiador Enrique Ves y González vio con gran clarividencia lo que nos sucedería a los porteños de hoy en materia edilicia. "En el año 2010 -aseguraba- todo será completamente nuevo. Un habitante de la época actual apelaría en vano a sus recuerdos porque nada habría quedado en pie." Hasta aquí bastante acertado, pero se equivoca en las razones. "Esa demolición implacable -pretende adivinar- no tendrá el menor asomo de vandalismo. Habrán sido sencillamente exigencias imperiosas de las severas fórmulas de edificación."
Las noticias de los últimos tiempos relacionadas de una u otra manera con esa furia por demoler, que no encuentra límites, llegan hasta el exceso trágico: las habilitaciones irregulares, las inspecciones precarias y la vista gorda para que cada quien haga lo que le plazca con el acervo edilicio de la ciudad que ya produce víctimas y daños concretos, graves e irreversibles. Los muertos en el gimnasio de Villa Urquiza y en el boliche de la avenida Scalabrini Ortiz; la pluma que perdió sustento en Las Cañitas y cayó sobre edificios en los que provocó muy serios destrozos, pero milagrosamente ninguna víctima, y los tres balcones que se desprendieron de un edificio de Lanús Oeste son demasiadas evidencias de que algo no funciona bien. Es que la ansiedad codiciosa por lograr de cada metro cuadrado la máxima rentabilidad, en el menor tiempo posible, corre a mayor velocidad que la defensa del bien común.
No hay más que caminar un poco para ver cómo Buenos Aires se desprende aceleradamente de sus tradicionales ropajes para ponerse otros más convencionales y baratos, menos distinguidos, cuando no más feos. Viejas casonas, petit hoteles y casas chorizo son volteados aquí y allá, mientras otras tienen sus ventanas y puertas tapiadas con cemento y ladrillos para que ningún "okupa" anide dentro de ellas. Baldíos, empalizadas de lata con inscripciones que nos anuncian nuevos emprendimientos, camiones que van y vienen de tremendos pozos que hacen temblar o fisuran las edificaciones aledañas dan cuenta de un colosal movimiento de tierra que no es producto de ningún fenómeno natural, sino de la picota pertinaz del hombre que busca arrancar de cada solar la mayor ganancia.
Aunque hay varios organismos nacionales y de la ciudad creados para custodiar el patrimonio urbano, falta voluntad política para hacerlos funcionar a rajatabla, y pesan más los intereses económicos en juego. La Dirección de Interpretación Urbanística, que depende del Ministerio de Desarrollo Urbano porteño, aprueba qué tipo de intervenciones pueden hacerse sobre el patrimonio, privado o público, que esté protegido. Es su responsabilidad crear las APH (áreas de protección históricas) y catalogar edificios, monumentos o plazas. Hay, incluso, una norma temporaria que impide tirar abajo edificaciones anteriores a 1941.
"Deberían realizar un relevamiento del patrimonio de toda la ciudad, pero no hay intención de hacerlo -apunta Santiago Pusso, vicepresidente de la ONG Basta de Demoler, conocida por sus activas acciones para preservar edificaciones significativas-. El Ministerio de Cultura ha sido prácticamente relegado de las decisiones por la actual gestión, que es complaciente con la destrucción. A nivel nacional, es la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos quien regula sobre el patrimonio protegido, pero se ha mostrado inactiva en casos de demoliciones de patrimonio desprotegido, y complaciente y falta de autoridad en casos de patrimonio protegido, por ejemplo el Palacio de Correos." En efecto, quienes hayan pasado cerca del edificio (rebautizado por el kirchnerismo como Centro Cultural del Bicentenario) verá con horror cómo ha sido arrasada buena parte de sus maravillosos interiores hasta convertirlo en una suerte de cáscara vacía donde sólo quedan en pie las paredes externas y poco más.
El paisaje urbano se resiente. La proliferación de comercios y cartelería en plantas bajas trastocan el ecosistema residencial y a cambio brindan un aspecto de mercado persa en el que todo se entremezcla. El desorden avanza por las veredas y las calles: los acampes estacionados en paseos públicos con grupos en protesta ya no llaman la atención; macizos mojones intentan preservar de atentados como el de la AMIA; a los árboles les arman alrededor aparatosos corralitos de cemento o de rejas y hasta las bicisendas defienden sus estrechos territorios de los autos con gruesos cordones amarillos.
No por casualidad, la World Monuments Fund incluyó al casco céntrico porteño entre los "sitios en riesgo 2010", un listado de cien sitios culturales mundiales en peligro.
Las depredaciones arquitectónicas se dan en los extremos sociales, mientras la clase media se lamenta en voz baja o mira para otro lado: donde fluye el dinero en cantidad, los proyectos faraónicos de châteaux (con discutibles detalles de ornamentación y columnas y portales artificiales de escenografía hollywoodense), edificios con amenities (comodidades de lujo extras) y hoteles boutiques (chiquitos, pero con onda) ambicionan las mejores ubicaciones, no importa lo que haya que desarmar para lograrlo.
Donde el dinero, en cambio, falta para cubrir las necesidades más vitales, el instinto capitalista se abre paso salvajemente para usurpar terrenos y hacer realidad el sueño de ser propietario, acicateado por la morosidad de las autoridades en regular el uso del espacio público. Algunos no lo hacen para conseguir su primer techo, sino que son pobres que pretenden rentas miserables de otros más pobres. La Presidenta llegó a ponderar un verdadero absurdo: el crecimiento hacia arriba de la villa 31, en edificios de varios pisos muy precariamente construidos, que un día podrían venirse abajo como castillos de naipes.
Así, en una punta y la otra del arco social, la depredación se da a la vista de todos, espasmódica y anárquica, sin pautas armónicas con sus respectivos entornos, naturalizando que los derechos más elementales en materia de preservación de la ciudad sean arrasados con impunidad.
La ausencia de un criterio regulado por el Estado suplantó el eclecticismo tradicional de Buenos Aires (la rica fusión articulada de estilos arquitectónicos de distintas procedencias, que plasmaba en ladrillos nuestros orígenes tan diversos de variadas inmigraciones) por una suerte de cocoliche cada vez más venido a menos. Se ensancha la brecha edilicia entre pobres y ricos también geográficamente: los barrios de categoría se agrupan en el norte de la ciudad; el Sur se empobrece por la miseria ostensible o asordinada.
En el siglo XIX, a "la gran aldea" no la caracterizaba la belleza. Décadas de enfrentamientos, guerras entre el interior y Buenos Aires y una ley de capitalización que tardó sangre, sudor y lágrimas en salir determinaron que la "Reina del Plata" se desperezara muy despaciosamente antes de decidirse a crecer con brío y con pretensiones de reflejarse en el espejo europeo.
Una serie de felices coincidencias -la gestión en la municipalidad de Torcuato de Alvear, inspirado en el modelo francés y con la ayuda inestimable del creativo paisajista Carlos Thays; las políticas de Estado continuadas en el período 1880-1930 y el continuo ir y venir a París, por placer o para encarar estudios o negocios por parte de la más alta aristocracia porteña- tuvieron efectos monumentales sobre la arquitectura de la principal ciudad-puerto del país, que hacia el Centenario ya se enorgullecía de sus colosales palacios públicos y privados (los edificios del Congreso y Tribunales, el Teatro Colón, el Correo Central, las residencias suntuosas de las familias patricias). Así, al original estilo colonial español se fueron sumando los aires del neoclasicismo europeo con entremezcladas brisas francesas, italianas e inglesas. Esa exuberancia arquitectónica que fue adquiriendo la ciudad sumó después el Art Nouveau, el Art Déco y el racionalismo, entre otras corrientes arquitectónicas.
Cuando se pasan las páginas de los dos enormes volúmenes de Bustillo/Un proyecto de arquitectura nacional (Fundación YPF, Buenos Aires, 2010), que concentran la frondosa y esencial obra arquitectónica que legó al país el arquitecto Alejandro Bustillo (1889-1982), se aprecian postales entrañables y fácilmente identificables por cualquier argentino como el complejo Casino y Hotel Provincial, de Mar del Plata; el Centro Cívico y el hotel Llao Llao, de Bariloche; la sede central del Banco Nación, frente a la Plaza de Mayo; el Museo de Bellas Artes y tantas más. Se nota en Bustillo una idea fuerza que trasciende a cada uno de esos edificios. "La obra -solía decir- habla al que sabe verla, ella se defenderá por sí misma."
Marta Levisman clasificó el abundante archivo de diez mil dibujos y mil fotos de este arquitecto-artista-filósofo que vivió lúcido hasta los 93 años y que, como algunos de sus pares, concebía su profesión como la manera más ostensible de configurar la idea de un país en sus construcciones, cáscaras maravillosas que, mientras nos contienen, nos proyectan como sociedad hacia el mundo y hacia nosotros mismos.
Buenos Aires es un cuerpo lastimado que expresa, con sus crecientes tajos y heridas, el abandono desaprensivo y el saqueo de sus joyas arquitectónicas a la que la sometemos. Urge recuperar el sentido de sus grandes constructores y urbanistas antes de que los demolidos seamos nosotros mismos.
ALERTAN POR REMATES DE POLIDEPORTIVOS ESCOLARES
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/1-52239-2011-02-26.html
http://www.genteba.com.ar/component/content/article/75-slide-politica/41614-nenna-presento-amparo-contra-remate-de-polideportivo-escolar
http://www.elcomercial.com.ar/index.php?option=com_telam&view=deauno&idnota=29370&Itemid=116
Buenos Aires, 25 de febrero (Télam).- El Gobierno porteño planea rematar en los próximos días al menos cuatro predios donde funcionan polideportivos escolares, ubicados en el barrio de Villa Urquiza, dentro de la traza que iba a tener la ex Autopista 3 (AU3), según una denuncia del legislador Francisco “Tito” Nenna, que presentó un recurso de amparo ante la Justicia.
Los remates de los terrenos "fueron anunciados por la prensa gráfica y permanecen en la página web del Banco Ciudad y hasta existe la convocatoria para el lunes próximo, a las 12, de una subasta pública llamada por la subsecretaría de Planeamiento del Ministerio de Desarrollo Urbano", dijo el legislador.
Por este caso en particular, Nenna presentó un recurso de amparo en la Justicia contra el remate del polideportivo de la Escuela 2 del Distrito Escolar 15, ubicado en la calle Holmberg al 2700, y señaló que “no hay que dejar que el PRO anteponga sus criterios empresariales al derecho social a la educación".
Los predios afectados, además del de Holmberg, están ubicados en Pedro Rivera 4219 33 43 51, perteneciente a la Escuela 24 D.E. 15 "Francisco Morazán"; el de Holmberg 2844 48, de la Escuela 15 D.E. 15 "Manuel Antonio Acevedo", y el de Tomás Le Bretón 42404452, dependiente de la Escuela 4 D.E. 15 "Provincia de Buenos Aires".
Al respecto, el diputado porteño alertó que el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, y el ministro de Educación, Esteban Bullrich, "promueven remates de polideportivos escolares" en la traza de la ex AU3, en Villa Urquiza.
La AU3, que iría de norte a sur de la Capital Federal, fue planeada por el entonces intendente de la ciudad durante la última dictadura militar, el brigadier Osvaldo Cacciatore; sin embargo, la obra nunca llegó a concretarse.
La Legislatura de la Ciudad sancionó, en diciembre del 2009, una ley que planteaba la recuperación de esa traza e incluía un artículo que advertía que en el caso que se requiera el uso de predios afectados a actividades deportivas, la ciudad se haría cargo de encontrar espacios alternativos.
En ese contexto, Nenna advirtió que "el macrismo promete un sólo polideportivo para todas las escuelas afectadas pero su aprovechamiento sería prácticamente inaplicable".
El legislador explicó que los estudiantes "tendrían que movilizarse en micro hasta el polideportivo, cuando antes caminaban a lo sumo unos metros, y la combinación intercolegial para el uso sería complicada". (Télam)
http://www.genteba.com.ar/component/content/article/75-slide-politica/41614-nenna-presento-amparo-contra-remate-de-polideportivo-escolar
http://www.elcomercial.com.ar/index.php?option=com_telam&view=deauno&idnota=29370&Itemid=116
Buenos Aires, 25 de febrero (Télam).- El Gobierno porteño planea rematar en los próximos días al menos cuatro predios donde funcionan polideportivos escolares, ubicados en el barrio de Villa Urquiza, dentro de la traza que iba a tener la ex Autopista 3 (AU3), según una denuncia del legislador Francisco “Tito” Nenna, que presentó un recurso de amparo ante la Justicia.
Los remates de los terrenos "fueron anunciados por la prensa gráfica y permanecen en la página web del Banco Ciudad y hasta existe la convocatoria para el lunes próximo, a las 12, de una subasta pública llamada por la subsecretaría de Planeamiento del Ministerio de Desarrollo Urbano", dijo el legislador.
Por este caso en particular, Nenna presentó un recurso de amparo en la Justicia contra el remate del polideportivo de la Escuela 2 del Distrito Escolar 15, ubicado en la calle Holmberg al 2700, y señaló que “no hay que dejar que el PRO anteponga sus criterios empresariales al derecho social a la educación".
Los predios afectados, además del de Holmberg, están ubicados en Pedro Rivera 4219 33 43 51, perteneciente a la Escuela 24 D.E. 15 "Francisco Morazán"; el de Holmberg 2844 48, de la Escuela 15 D.E. 15 "Manuel Antonio Acevedo", y el de Tomás Le Bretón 42404452, dependiente de la Escuela 4 D.E. 15 "Provincia de Buenos Aires".
Al respecto, el diputado porteño alertó que el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, y el ministro de Educación, Esteban Bullrich, "promueven remates de polideportivos escolares" en la traza de la ex AU3, en Villa Urquiza.
La AU3, que iría de norte a sur de la Capital Federal, fue planeada por el entonces intendente de la ciudad durante la última dictadura militar, el brigadier Osvaldo Cacciatore; sin embargo, la obra nunca llegó a concretarse.
La Legislatura de la Ciudad sancionó, en diciembre del 2009, una ley que planteaba la recuperación de esa traza e incluía un artículo que advertía que en el caso que se requiera el uso de predios afectados a actividades deportivas, la ciudad se haría cargo de encontrar espacios alternativos.
En ese contexto, Nenna advirtió que "el macrismo promete un sólo polideportivo para todas las escuelas afectadas pero su aprovechamiento sería prácticamente inaplicable".
El legislador explicó que los estudiantes "tendrían que movilizarse en micro hasta el polideportivo, cuando antes caminaban a lo sumo unos metros, y la combinación intercolegial para el uso sería complicada". (Télam)
miércoles, 23 de febrero de 2011
Piden prisión para el responsable de una obra
http://www.clarin.com/ciudades/Piden-prision-responsable-obra_0_432556870.html
23/02/11
El fiscal dijo que se habían detectado serias fallas. Y solicitó la prisión preventiva.
PorPablo Novillo
La fiscalía que interviene en la causa por el derrumbe del gimnasio de Villa Urquiza pidió la prisión preventiva para el ingeniero Guillermo Heyaca Varela, procesado porque estaba a cargo de la obra del terreno de al lado, que produjo la tragedia en la que murieron tres personas .
El derrumbe ocurrió el 9 de agosto, en Mendoza 5030. En el terreno vecino se estaba construyendo un edificio, y el responsable de la obra era Heyaca Varela. Pero, según aseguró una pericia de Bomberos, ese trabajo se realizó sin respetar las medidas de seguridad , como el apuntalamiento de tabiques y medianeras. Por eso, el gimnasio se vino abajo: murieron Guillermo Fede (37 años), Luis Lu (27) y Maximiliano Salgado (18). Además hubo once heridos.
El ingeniero fue procesado la semana pasada por “estrago doloso” , un delito que prevé de tres a diez años de prisión. Sin embargo, la jueza penal María Fontbona de Pombo le permitió esperar el juicio oral en libertad.
Según el escrito presentado por José María Campagnoli, fiscal del distrito Saavedra-Núñez, a la jueza, la prisión preventiva corresponde por “la total indiferencia del acusado para lo que era un desastre en ciernes en el que sólo por milagro cabía esperar que no hubiera víctimas fatales: máxime cuando inspecciones realizadas en el lugar con anterioridad ya habían destacado las serias falencias”. La referencia tiene que ver con una denuncia que había hecho semanas antes la UOCRA, por la falta de condiciones de seguridad.
Además, Campagnoli asegura que una vez ocurrida la tragedia “Heyaca Varela dio más muestras de su indiferencia: no se acercó a la obra ni se puso a disposición de las autoridades”. Y agrega que en 2006 el profesional ya había sido sancionado por irregularidades en otras obras . Por eso advierte que el acusado podría “sustraerse al accionar de la Justicia”.
En el escrito no se pide la preventiva para los otros dos procesados: Daniel Menta, el dueño de la constructora para la que trabajaba el ingeniero, y José Pataro, propietario de la máquina excavadora que operaba en el lote lindero al gimnasio.
23/02/11
El fiscal dijo que se habían detectado serias fallas. Y solicitó la prisión preventiva.
PorPablo Novillo
La fiscalía que interviene en la causa por el derrumbe del gimnasio de Villa Urquiza pidió la prisión preventiva para el ingeniero Guillermo Heyaca Varela, procesado porque estaba a cargo de la obra del terreno de al lado, que produjo la tragedia en la que murieron tres personas .
El derrumbe ocurrió el 9 de agosto, en Mendoza 5030. En el terreno vecino se estaba construyendo un edificio, y el responsable de la obra era Heyaca Varela. Pero, según aseguró una pericia de Bomberos, ese trabajo se realizó sin respetar las medidas de seguridad , como el apuntalamiento de tabiques y medianeras. Por eso, el gimnasio se vino abajo: murieron Guillermo Fede (37 años), Luis Lu (27) y Maximiliano Salgado (18). Además hubo once heridos.
El ingeniero fue procesado la semana pasada por “estrago doloso” , un delito que prevé de tres a diez años de prisión. Sin embargo, la jueza penal María Fontbona de Pombo le permitió esperar el juicio oral en libertad.
Según el escrito presentado por José María Campagnoli, fiscal del distrito Saavedra-Núñez, a la jueza, la prisión preventiva corresponde por “la total indiferencia del acusado para lo que era un desastre en ciernes en el que sólo por milagro cabía esperar que no hubiera víctimas fatales: máxime cuando inspecciones realizadas en el lugar con anterioridad ya habían destacado las serias falencias”. La referencia tiene que ver con una denuncia que había hecho semanas antes la UOCRA, por la falta de condiciones de seguridad.
Además, Campagnoli asegura que una vez ocurrida la tragedia “Heyaca Varela dio más muestras de su indiferencia: no se acercó a la obra ni se puso a disposición de las autoridades”. Y agrega que en 2006 el profesional ya había sido sancionado por irregularidades en otras obras . Por eso advierte que el acusado podría “sustraerse al accionar de la Justicia”.
En el escrito no se pide la preventiva para los otros dos procesados: Daniel Menta, el dueño de la constructora para la que trabajaba el ingeniero, y José Pataro, propietario de la máquina excavadora que operaba en el lote lindero al gimnasio.
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