http://www.perfil.com/contenidos/2011/08/09/noticia_0040.html
Somos Maria José y Alejandra Rutilo, hermanas, víctimas y sobrevivientes del derrumbe del gimnasio de Villa Urquiza, ocurrido el pasado 9 de agosto de 2010.
Así empezamos nuestra carta el año pasado. Ahora la continuamos con otras vivencias, sumándose personas al agradecimiento, muchas de ellas ya incorporadas a nuestra vida cotidiana: El equipo que nos atiende por nuestro estrés pos-traumático del hospital Alvear, los médicos de la rehabilitación de Maria José, los abogados, y muchas personas desconocidas que se fueron solidarizando a lo largo de nuestra situación de sobrevivientes. De más está mencionar a nuestros familiares y amigos a esta lista, ellos son presencias permanentes e incondicionales.
Seguimos sosteniendo que nos hubiera gustado que el resultado sea mas equitativo: todos vivos, festejando cada mes el reencuentro y nuestros nuevos cumpleaños el 9 de Agosto.
Y llegó el 9 de Agosto.
El balance no fue tan parejo como esperabamos. Nuestras vidas cambiaron mucho, se agregaron miedos, llantos, inseguridades, tristezas.
Un año de vida casi paralizado por el temor a cualquier ruido, a pasar por debajo de las obras en construcción, al olor a humedad de las demoliciones de las casas, al ulular de las sirenas, a los ruidos, y lo peor de todo, el miedo a recordar la experiencia, que se agiganta al momento de dormir. Pero dispuestas a seguir hacia delante, a seguir con lo nuevo que nos toca. Porque estamos vivas.
Dicen que cuando te compras un coche azul, lo único que ves por la calles son coches azules. Nosotras decimos que la cantidad de obras en construcción se multiplican diariamente, o ¿será que siempre estuvieron? ¿Será que no las veíamos por que no nos interesaban los coches azules?
Hoy vimos una cámara de televisión cubriendo una nota en un jardin de infantes, en Villa Urquiza. Denunciaban grietas en una de sus paredes: La obra descomunal que estan edificando en el terreno lindero, las está generando. Seguimos caminando con miedo, e inevitablemente, nos remontamos, abstraida cada una en su pensamiento, al 9 de Agosto.
Sabemos que las cosas no volverán a ser como antes, cada beso y abrazo que no damos con mi hermana Maria José es volver a salir de abajo de los escombros, es abrazar a nuestros tres compañeros Maxi Fede y Lu y recordarlos como cada dia que los veíamos en el gimnasio, con sus rutinas cotidianas.
Y llegó el 9 de Agosto. Los padres y familares de nuestros compañeros deberán armarse de valor y saber que seguirán sumandose los aniversarios, deberán aprender a convivir con eso, sin ellos.
Nosotros deberemos aprender a convivir con la tristeza, fobias, angustias y dolores físico, con la sombra del sobreviviente sobre nuestras cabezas y conscientes de lo que quedo enterrado en Mendoza y Triunvirato a las 16.10 hs hace justo un año.
Lo que sí hace un año no imaginábamos era que gente como Miguel Ledesma, (quien iluminó la cara de Maria José con la linterna después de cuatro horas de estar enterrada y la rescató) mi bombero Guido, que los rescatistas de Saavedra, la Policia Federal y Metropolitana, los bomberos de Belgrano y Urquiza la guardia de Auxilio, el SAME que nuestras psicólogas, psiquiatras y kinesiólogas existían y serían tan importantes de ahora en adelante en nuestras vidas.
Cada palabra de esta carta son un homenaje a nuestros tres compañeros, a sus familias y a las familias de los once supervivientes, y a los 14 que estuvimos a punto de morir.
Por eso no queremos quedarnos en la queja. Queremos el progreso de la ciudad, bien hecho, con controles, multas, castigos, clausuras, todo es bienvenido si sirve para evitar otra tragedia.
Nuestros compañeros murieron por que la indiferencia mata. Esperamos que los indiferentes paguen.
(*) Sobrevivientes del derrumbe del gimnasio de Villa Urquiza.
Alejandra Marcela Rutilo DNI 17.331.176
Maria José Rutilo DNI 23.372.150
martes, 9 de agosto de 2011
A un año del derrumbe de Orión, no hay control de las excavaciones
http://tiempo.elargentino.com/notas/ano-del-derrumbe-de-orion-no-hay-control-de-las-excavaciones
Por Lucía Álvarez y Gustavo Sarmiento
El gobierno porteño aún no reglamentó la Ley 3562, creada especialmente para verificar obras y evitar tragedias como la que ocasionó el desplome del gimnasio de Villa Urquiza. La responsabilidad recae actualmente en la AGC.
A un año del derrumbe del gimnasio Orión en Villa Urquiza, que dejó tres muertos y una decena heridos, la causa judicial sigue abierta y sin procesamientos. En este tiempo, al menos otras seis personas fallecieron y unas 30 terminaron lesionadas por falta de controles a las obras impulsadas por el boom inmobiliario. Pero el síntoma más grave es la desidia del gobierno porteño para modificar el problema de raíz: la gestión PRO continúa sin aplicar la Ley 3562 que regula las inspecciones en demoliciones y excavaciones, y que fue sancionada por la Legislatura en septiembre del año pasado, tras el derrumbe del boliche Beara, en el barrio de Palermo. La norma significó una respuesta expeditiva de los diputados porteños ante la situación de emergencia, pero tal como explicaron a este diario desde la Agencia Gubernamental de Control (AGC), la autoridad de aplicación, a casi un año de su publicación en el Boletín Oficial, todavía está sin reglamentar. “Se está convocando a los consejos de profesionales”, argumentaron.
La ley determina cuándo y cuántas inspecciones deben realizarse y crea un Registro Público de Demoledores y Excavadores que nunca se puso en marcha. Además detalla responsabilidades del representante técnico en la supervisión de la obra, incorpora sanciones para los propietarios en caso de no contratar una empresa inscripta en el registro y obliga a la AGC a publicar en su sitio web los expedientes de cada construcción.
Como un modo de compensar el retraso, voceros de la agencia alegaron haber ampliado los controles y subrayaron la creación de un móvil barrial de obras cuyo objetivo es recolectar las denuncias de vecinos. Sin embargo, la eficacia de este sistema está en duda. Desde abril de 2011, el único vehículo a disposición recorrió construcciones sólo de las comunas 5, 6, 12, 14 y 15, clausuró 16 de ellas y labró casi 30 actas de infracción
“El problema es el mismo. El ejecutivo no ha implementado medidas transcendentes y no consigue ordenar la recepción de denuncias, que siguen dispersas”, aclaró la presidenta de la Comisión de Planeamiento urbano de la legislatura porteña, la diputada Silvina Pedreira. Por su parte, Stella Romero, de la asociación “Salvemos Villa Urquiza” alertó: “Hace un mes hice una denuncia de una obra que no tiene pantalla de protección, por lo que le cabe clausura automática. Saqué fotos, mandé el mail, y al día de hoy sigue igual. Como esa hay miles”.
Días después del derrumbe del Gimnasio Orión, esa ONG presentó en la Legislatura, junto con la Defensoría del Pueblo, un pedido de informes sobre permisos de construcción y controles, que se respondió recién la semana pasada. “El nivel de comunicaciones y coordinación de la AGC es un desastre. Por ejemplo, en Ceretti al 2000 clausuraron una obra por falta de pantallas de protección. En abril violaron la norma y siguieron entrando materiales. Llamé a la fiscalía y vino la policía, que levantó un acta. Cuando estábamos todos en la puerta vino un inspector de la AGC. Dijo que venía a ver la obra por la denuncia que yo había hecho meses atrás y que ya estaba clausurada”, contó.
La Ley 3610 creó la comisión que preside Pedreira, para la reforma del Código de Edificación. De esa revisión, que busca soluciones en el largo plazo, participan la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), Consejos de Profesionales, funcionarios del Poder Ejecutivo, legisladores y la Defensoría del Pueblo, que impulsó esa reforma.
La UOCRA informó a Tiempo Argentino que cada semana denuncia, con carácter de urgente, unas cinco obras de demolición y excavación. Las advertencias son enviadas al gobierno porteño, aunque no reciben respuesta. “El Ejecutivo no tiene estructura dinámica ni coordinación entre las áreas. Nosotros somos sólo 13 personas, que llegamos a ver la totalidad de las obras en Capital, de forma permanente, cosa que ellos no hacen”, indicó a este diario una fuente sindical. “Ciudad sacó gran propaganda diciendo que habilitaba un teléfono para denuncias, pero el problema no es recibirlas, sino qué se hace con eso. El tema está en que las cajonean”, agregó. <
Por Lucía Álvarez y Gustavo Sarmiento
El gobierno porteño aún no reglamentó la Ley 3562, creada especialmente para verificar obras y evitar tragedias como la que ocasionó el desplome del gimnasio de Villa Urquiza. La responsabilidad recae actualmente en la AGC.
A un año del derrumbe del gimnasio Orión en Villa Urquiza, que dejó tres muertos y una decena heridos, la causa judicial sigue abierta y sin procesamientos. En este tiempo, al menos otras seis personas fallecieron y unas 30 terminaron lesionadas por falta de controles a las obras impulsadas por el boom inmobiliario. Pero el síntoma más grave es la desidia del gobierno porteño para modificar el problema de raíz: la gestión PRO continúa sin aplicar la Ley 3562 que regula las inspecciones en demoliciones y excavaciones, y que fue sancionada por la Legislatura en septiembre del año pasado, tras el derrumbe del boliche Beara, en el barrio de Palermo. La norma significó una respuesta expeditiva de los diputados porteños ante la situación de emergencia, pero tal como explicaron a este diario desde la Agencia Gubernamental de Control (AGC), la autoridad de aplicación, a casi un año de su publicación en el Boletín Oficial, todavía está sin reglamentar. “Se está convocando a los consejos de profesionales”, argumentaron.
La ley determina cuándo y cuántas inspecciones deben realizarse y crea un Registro Público de Demoledores y Excavadores que nunca se puso en marcha. Además detalla responsabilidades del representante técnico en la supervisión de la obra, incorpora sanciones para los propietarios en caso de no contratar una empresa inscripta en el registro y obliga a la AGC a publicar en su sitio web los expedientes de cada construcción.
Como un modo de compensar el retraso, voceros de la agencia alegaron haber ampliado los controles y subrayaron la creación de un móvil barrial de obras cuyo objetivo es recolectar las denuncias de vecinos. Sin embargo, la eficacia de este sistema está en duda. Desde abril de 2011, el único vehículo a disposición recorrió construcciones sólo de las comunas 5, 6, 12, 14 y 15, clausuró 16 de ellas y labró casi 30 actas de infracción
“El problema es el mismo. El ejecutivo no ha implementado medidas transcendentes y no consigue ordenar la recepción de denuncias, que siguen dispersas”, aclaró la presidenta de la Comisión de Planeamiento urbano de la legislatura porteña, la diputada Silvina Pedreira. Por su parte, Stella Romero, de la asociación “Salvemos Villa Urquiza” alertó: “Hace un mes hice una denuncia de una obra que no tiene pantalla de protección, por lo que le cabe clausura automática. Saqué fotos, mandé el mail, y al día de hoy sigue igual. Como esa hay miles”.
Días después del derrumbe del Gimnasio Orión, esa ONG presentó en la Legislatura, junto con la Defensoría del Pueblo, un pedido de informes sobre permisos de construcción y controles, que se respondió recién la semana pasada. “El nivel de comunicaciones y coordinación de la AGC es un desastre. Por ejemplo, en Ceretti al 2000 clausuraron una obra por falta de pantallas de protección. En abril violaron la norma y siguieron entrando materiales. Llamé a la fiscalía y vino la policía, que levantó un acta. Cuando estábamos todos en la puerta vino un inspector de la AGC. Dijo que venía a ver la obra por la denuncia que yo había hecho meses atrás y que ya estaba clausurada”, contó.
La Ley 3610 creó la comisión que preside Pedreira, para la reforma del Código de Edificación. De esa revisión, que busca soluciones en el largo plazo, participan la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), Consejos de Profesionales, funcionarios del Poder Ejecutivo, legisladores y la Defensoría del Pueblo, que impulsó esa reforma.
La UOCRA informó a Tiempo Argentino que cada semana denuncia, con carácter de urgente, unas cinco obras de demolición y excavación. Las advertencias son enviadas al gobierno porteño, aunque no reciben respuesta. “El Ejecutivo no tiene estructura dinámica ni coordinación entre las áreas. Nosotros somos sólo 13 personas, que llegamos a ver la totalidad de las obras en Capital, de forma permanente, cosa que ellos no hacen”, indicó a este diario una fuente sindical. “Ciudad sacó gran propaganda diciendo que habilitaba un teléfono para denuncias, pero el problema no es recibirlas, sino qué se hace con eso. El tema está en que las cajonean”, agregó. <
miércoles, 3 de agosto de 2011
LA MEMORIA EDILICIA DE LA CIUDAD
http://www.parquechasweb.com.ar/parquechas/notas/Nota_compromiso_pat_290711.htm
Se firmó un “Compromiso para la Conservación y protección del Patrimonio Arquitectónico, Urbano y Cultural de Buenos Aires”
Impulsado por la agrupación Basta de Demoler, con la adhesión de diez organizaciones vecinales; Maria Eugenia Estenssoro, Silvana Giudice, Daniel Filmus, Jorge Telerman, Pino Solanas y Ricardo López Murphy rubricaron con su firma esta iniciativa. El macrismo estuvo ausente.
En este año electoral Basta de Demoler visitó a los candidatos a jefe de gobierno de la ciudad, para acercarles el listado de propuestas que los vecinos consideran necesarias aplicar, para mejorar las políticas de preservación del patrimonio arquitectónico porteño.
Con la adhesión de diez organizaciones vecinales, se les pidió a los candidatos que se comprometan a firmar un Acta Compromiso por el Patrimonio. Las ONGs son las siguientes: BASTA DE DEMOLER – PROTEGER BARRACAS – PROTOCOMUNA CABALLITOSALVAR FLORESTA – SALVEMOS VILLA URQUIZA – SOS CABALLITO – AMIGOS AVENIDA PUEYRREDON – COMISIÓN VECINOS CALLE IRALA – SAN TELMO PRESERVA – VECINOS PARQUE CHACABUCO – VECINOS PJE. GRANVILLE.
Quienes firmaron el compromiso fueron: Maria Eugenia Estenssoro, Silvana Giudice, Daniel Filmus, Jorge Telerman, Pino Solanas y Ricardo López Murphy rubricaron con su firma esta iniciativa. El macrismo estuvo ausente.
Los firmantes incluyeron en sus plataformas electorales el principio de la preservación del patrimonio arquitectónico, urbano y cultural, entendido como el conducto para vincular a la gente con su historia, encarnar el valor simbólico de las diferentes identidades culturales y permitir la transmisión a las próximas generaciones y a llevarlo a la práctica mediante acciones concretas de gobierno.
Con los alcances antes señalados y conformes los postulados que sean de aplicación contenidos en la Constitución Nacional, la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y las propuestas de asociaciones vecinales, se considera prioritario el promover políticas de estado y la sanción y cumplimiento de leyes que aseguren:
la preservación del patrimonio urbano, histórico y arquitectónico.
el inventario de todos los inmuebles con valor patrimonial y su inclusión en un catalogo definitivo.
la prioridad y respeto de las características de uso y morfológicas urbanas en la zonificación.
la implementación de proyectos vecinales para la defensa de la morfología de los barrios.
la puesta en marcha de los instrumentos previstos como recursos e incentivos.
la protección y restauración de los bienes patrimoniales pertenecientes a la ciudad.
la protección de los espacios verdes históricos de la ciudad.
la protección de los espacios verdes y la creación de nuevos en espacios no utilizados por la ciudad.
la participación ciudadana en todos los procesos de planificación urbana.
la creación de una conciencia del valor del patrimonio, preventivo y activo a través de la educación.
Basta de Demoler
Asociación Civil Basta de Demoler es una Organización No Gubernamental, sin fines de lucro, establecida formalmente en abril del 2007 por un grupo de vecinos de la ciudad de Buenos Aires unidos con el objeto de defender el patrimonio urbanístico de la ciudad.
Comenzó convocando a los ciudadanos a manifestarse públicamente en contra de las demoliciones de los edificios de valor arquitectónico e histórico; luego emprendió diversas estrategias en defensa del patrimonio y extendió su accionar a los parques, calles y veredas históricas, mobiliario urbano; es decir, todo aquello que forma parte del patrimonio tangible.
Se firmó un “Compromiso para la Conservación y protección del Patrimonio Arquitectónico, Urbano y Cultural de Buenos Aires”
Impulsado por la agrupación Basta de Demoler, con la adhesión de diez organizaciones vecinales; Maria Eugenia Estenssoro, Silvana Giudice, Daniel Filmus, Jorge Telerman, Pino Solanas y Ricardo López Murphy rubricaron con su firma esta iniciativa. El macrismo estuvo ausente.
En este año electoral Basta de Demoler visitó a los candidatos a jefe de gobierno de la ciudad, para acercarles el listado de propuestas que los vecinos consideran necesarias aplicar, para mejorar las políticas de preservación del patrimonio arquitectónico porteño.
Con la adhesión de diez organizaciones vecinales, se les pidió a los candidatos que se comprometan a firmar un Acta Compromiso por el Patrimonio. Las ONGs son las siguientes: BASTA DE DEMOLER – PROTEGER BARRACAS – PROTOCOMUNA CABALLITOSALVAR FLORESTA – SALVEMOS VILLA URQUIZA – SOS CABALLITO – AMIGOS AVENIDA PUEYRREDON – COMISIÓN VECINOS CALLE IRALA – SAN TELMO PRESERVA – VECINOS PARQUE CHACABUCO – VECINOS PJE. GRANVILLE.
Quienes firmaron el compromiso fueron: Maria Eugenia Estenssoro, Silvana Giudice, Daniel Filmus, Jorge Telerman, Pino Solanas y Ricardo López Murphy rubricaron con su firma esta iniciativa. El macrismo estuvo ausente.
Los firmantes incluyeron en sus plataformas electorales el principio de la preservación del patrimonio arquitectónico, urbano y cultural, entendido como el conducto para vincular a la gente con su historia, encarnar el valor simbólico de las diferentes identidades culturales y permitir la transmisión a las próximas generaciones y a llevarlo a la práctica mediante acciones concretas de gobierno.
Con los alcances antes señalados y conformes los postulados que sean de aplicación contenidos en la Constitución Nacional, la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y las propuestas de asociaciones vecinales, se considera prioritario el promover políticas de estado y la sanción y cumplimiento de leyes que aseguren:
la preservación del patrimonio urbano, histórico y arquitectónico.
el inventario de todos los inmuebles con valor patrimonial y su inclusión en un catalogo definitivo.
la prioridad y respeto de las características de uso y morfológicas urbanas en la zonificación.
la implementación de proyectos vecinales para la defensa de la morfología de los barrios.
la puesta en marcha de los instrumentos previstos como recursos e incentivos.
la protección y restauración de los bienes patrimoniales pertenecientes a la ciudad.
la protección de los espacios verdes históricos de la ciudad.
la protección de los espacios verdes y la creación de nuevos en espacios no utilizados por la ciudad.
la participación ciudadana en todos los procesos de planificación urbana.
la creación de una conciencia del valor del patrimonio, preventivo y activo a través de la educación.
Basta de Demoler
Asociación Civil Basta de Demoler es una Organización No Gubernamental, sin fines de lucro, establecida formalmente en abril del 2007 por un grupo de vecinos de la ciudad de Buenos Aires unidos con el objeto de defender el patrimonio urbanístico de la ciudad.
Comenzó convocando a los ciudadanos a manifestarse públicamente en contra de las demoliciones de los edificios de valor arquitectónico e histórico; luego emprendió diversas estrategias en defensa del patrimonio y extendió su accionar a los parques, calles y veredas históricas, mobiliario urbano; es decir, todo aquello que forma parte del patrimonio tangible.
En la administración PRO se dedican a reciclar
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-170130-2011-06-15.html
Por Werner Pertot
Tras el derrumbe del boliche Beara, en el que murieron dos chicas, el director de Habilitaciones del gobierno de Mauricio Macri, Martín Farrell, debió renunciar. Se fue luego de que se comprobara que había ignorado las advertencias de otra funcionaria sobre irregularidades en el local. La salida del funcionario PRO se dio en un momento en que la gestión macrista estaba preocupada por la causa judicial. Sin embargo, Farrell no estuvo mucho tiempo sin trabajo: el candidato a vicejefe de la Coalición Cívica, Fernando Sánchez, lo encontró cobrando un sueldo de 10 mil pesos en la procuración porteña. “El macrismo recicla funcionarios gravemente comprometidos que estuvieron en grandes focos de corrupción, con grave riesgo para los ciudadanos. Me hace acordar al menemismo. Esto es un cachetazo para los familiares de las víctimas”, destacó Sánchez.
El legislador exhibió una factura de Farrell, donde cobró los 10 mil pesos correspondientes al mes de febrero. La autorización del pago lleva la firma del procurador adjunto Juan Martín Alterini. “Es una persona de una formación técnica y moral muy valiosa. El está en mi planta de asesores”, confirmó Alterini a Página/12. En seguida, aclaró que “fue publicada en el Boletín Oficial y no violamos ninguna norma”. “Farrell no fue echado. Renunció voluntariamente. El estaba en un cargo de muchísimo desgaste. En el caso Beara, hasta donde yo tengo entendido, no está ni siquiera llamado a indagatoria”, sostuvo el procurador adjunto.
“El Estado no puede volver a contratar a una persona que terminó yéndose luego de ser investigado por la Legislatura tras la muerte de dos chicas. Y lo que referenciaba eso es la terrible corrupción que hoy persiste en la dirección de Habilitaciones y Controles”, advirtió Sánchez. “Lo peor es que lo contrata el abogado del Estado. El procurador tendría que tener un cuerpo de profesionales dispuesto a defender el interés público. Una persona que está investigada en la Justicia por su conducta difícilmente pueda defender el interés público”, reprochó el legislador porteño.
Farrell debió renunciar a su cargo en noviembre del año pasado, casi dos meses después del derrumbe de Beara, al que había habilitado como “casa de fiestas privadas”. Lo hizo a pesar de que la directora de Verificación y Control, Vanesa Berkowski, le advirtió por escrito en agosto de 2009 que el lugar había sido clausurado dos veces porque funcionaba como una discoteca (sólo tenía habilitación para funcionar como un bar). Farrell ignoró esta advertencia y, 21 días más tarde, habilitó a Beara. El antecesor de Farrell en el cargo, Oscar Ríos, también debió renunciar luego de participar en una reunión directiva de Boca Juniors mientras seguían las tareas de rescate del derrumbe en el gimnasio de Villa Urquiza.
Por Werner Pertot
Tras el derrumbe del boliche Beara, en el que murieron dos chicas, el director de Habilitaciones del gobierno de Mauricio Macri, Martín Farrell, debió renunciar. Se fue luego de que se comprobara que había ignorado las advertencias de otra funcionaria sobre irregularidades en el local. La salida del funcionario PRO se dio en un momento en que la gestión macrista estaba preocupada por la causa judicial. Sin embargo, Farrell no estuvo mucho tiempo sin trabajo: el candidato a vicejefe de la Coalición Cívica, Fernando Sánchez, lo encontró cobrando un sueldo de 10 mil pesos en la procuración porteña. “El macrismo recicla funcionarios gravemente comprometidos que estuvieron en grandes focos de corrupción, con grave riesgo para los ciudadanos. Me hace acordar al menemismo. Esto es un cachetazo para los familiares de las víctimas”, destacó Sánchez.
El legislador exhibió una factura de Farrell, donde cobró los 10 mil pesos correspondientes al mes de febrero. La autorización del pago lleva la firma del procurador adjunto Juan Martín Alterini. “Es una persona de una formación técnica y moral muy valiosa. El está en mi planta de asesores”, confirmó Alterini a Página/12. En seguida, aclaró que “fue publicada en el Boletín Oficial y no violamos ninguna norma”. “Farrell no fue echado. Renunció voluntariamente. El estaba en un cargo de muchísimo desgaste. En el caso Beara, hasta donde yo tengo entendido, no está ni siquiera llamado a indagatoria”, sostuvo el procurador adjunto.
“El Estado no puede volver a contratar a una persona que terminó yéndose luego de ser investigado por la Legislatura tras la muerte de dos chicas. Y lo que referenciaba eso es la terrible corrupción que hoy persiste en la dirección de Habilitaciones y Controles”, advirtió Sánchez. “Lo peor es que lo contrata el abogado del Estado. El procurador tendría que tener un cuerpo de profesionales dispuesto a defender el interés público. Una persona que está investigada en la Justicia por su conducta difícilmente pueda defender el interés público”, reprochó el legislador porteño.
Farrell debió renunciar a su cargo en noviembre del año pasado, casi dos meses después del derrumbe de Beara, al que había habilitado como “casa de fiestas privadas”. Lo hizo a pesar de que la directora de Verificación y Control, Vanesa Berkowski, le advirtió por escrito en agosto de 2009 que el lugar había sido clausurado dos veces porque funcionaba como una discoteca (sólo tenía habilitación para funcionar como un bar). Farrell ignoró esta advertencia y, 21 días más tarde, habilitó a Beara. El antecesor de Farrell en el cargo, Oscar Ríos, también debió renunciar luego de participar en una reunión directiva de Boca Juniors mientras seguían las tareas de rescate del derrumbe en el gimnasio de Villa Urquiza.
Los problemas de un parque
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/m2/10-2098-2011-07-04.html
El juez porteño Roberto Gallardo recorrió Parque Chacabuco atendiendo un amparo de los vecinos, que quieren parar las obras del gobierno porteño. El mismo ministro Chaín las defendió, antes de irse a la oficina en un patrullero.
Por Sergio Kiernan
Este miércoles, la Justicia porteña hizo una inspección ocular de las obras del Parque Chacabuco, duramente cuestionadas por los vecinos, que presentaron un recurso de amparo. El mismísimo ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín, se hizo presente para defender la obra, acompañado de una verdadera retinue de secretarios, victoreado por una barra de empleadas públicas del CGP local que llegaron en una van azul, y ataviado con lo que parece ser su uniforme de ver vecinos, el sobretodo de pelito de camello y el saco de tweed a cuadros. No era para menos, porque lo que Chaín fue a defender fue su idea de que las plazas y los parques no son espacios seminaturales –como los jardines–, sino lugares construidos. Dijo algunas cosas imperdibles y se retiró, como un símbolo, a bordo de un patrullero de la Federal.
El amparo fue presentado el 23 de junio por la diputada porteña María José Lubertino y por los vecinos del Parque Carlos Gullo, Ana Laura Fuentes y Juan Pablo Rosendo, todos muy activos en estos temas. El juez porteño Roberto Gallardo, que se ha mostrado varias veces como muy lúcido en temas urbanos y de patrimonio, le hizo lugar y tomó dos medidas. La primera fue determinar que los trabajos actuales –la Etapa 3 del plan de obras– pueden continuar, pero no se pueden iniciar nuevos trabajos. La segunda fue que se hiciera este miércoles a las once de la mañana una inspección ocular con las partes.
El gran día mostró algunas cosas peculiares. Los vecinos vieron de inmediato que la gran fuente del parque estaba conectada, cosa que hasta ahora nunca había ocurrido y que dejó de ocurrir en cuanto Gallardo se retiró. Otra es que había un pequeño ejército de mujeres pintando los bancos de verde –una barbaridad, ya que los bancos son los antiguos de cemento, que no pueden pintarse– y las hamacas, y que se habían colocado panes de césped por todos lados, pese al frío, y hasta florcitas en un cantero. La furia pintadora había sido tal que hasta habían pintado los monumentos, como se explica en el recuadro.
Chaín y su sobretodo estuvieron escoltados por un enviado de la Procuración General y por un señor alto que seguramente representaba al contratista, ya que cada vez que se hablaba de algo concreto el ministro giraba y lo consultaba, más otras personas que nunca se aclaró quiénes eran, pero que trabajaban para él. El juez Gallardo caminaba, preguntaba, escuchaba y ponía orden. Los amparistas estaban allí y en nombre de los vecinos terminó hablando la muy activa Cristina Sottile, que se sabe de memoria el parque.
Chaín tuvo algunas de sus frases imperdibles, como decir que el diseño original del parque, creado por Thays, era romántico. El ministro también estuvo algunos momentos en blanco, como cuando empezó a confundirse entre las escuelas que están en el parque o dijo que los pesados pavimentos de bloques de cemento eran “porosos”. Los vecinos le señalaron que los bloques tal vez sean porosos y dejen drenar la lluvia, pero están montados sobre una base de hormigón en nada porosa. Chaín hasta llegó a negar que tuvieran hormigón abajo y los vecinos le mostraron fotos de la obra a medio hacer al juez.
Pero el fondo de la cuestión es que Chaín piensa que el Chacabuco original ya no existe, que fue deformado y que por lo tanto no vale la pena seguir la idea de Thays, sino imponer la estética de... bueno, de Chaín. En algún rincón del parque todavía queda algún sendero de ladrillo molido, pero es porque el ministro no llegó con su estética cementicia: senderos de cemento, sillones de cemento, bancos de cemento, mesitas de picnic de cemento, explanadas de cemento y, por encima, farolitos literalmente chinos, importados por su bajo costo en reemplazo de las farolas del parque.
En este furor cementicio hay errores que dan risa. El auditorio del parque fue colocado justo al lado de la autopista, donde el ruido no permite ni pensar con claridad, con lo que el lugar servirá apenas para tocar rock pesado. Los patios de juegos están llenos de cemento peinado, que parece diseñado para raspar rodillitas y romper dientes de leche. La región norte del parque está tan construida que parece un laberinto urbano, una suerte de peatonal con muchos árboles donde ya habitan linyeras, se acumula la mugre y abundan las pintadas.
Otro problema grave es el mismo que se ve en toda obra firmada por Chaín, la notable berretez de todo. Así como la peatonal Reconquista ya parece una ruina, el Chacabuco será pronto otra. Los materiales son de ínfima categoría y las obras no están pensadas para un lugar público. Hay cosas inexplicables, como pintar los bancos de cemento tradicionales de verde o hacerle al formidable tigre de bronce que recibe al visitante por la explanada desde 1935 una base de adoquines (¿se acabó el cemento justo ese día?). El aspecto actual del parque es caótico visualmente, con una superposición de estéticas que sólo resultan desagradables y dan la impresión de improvisación de siempre.
Otra cosa que el ministro dijo y repitió para justificar su trabajo fue que los vecinos le habían pedido las obras. Esto es curioso, porque no se sabe de audiencias públicas ni reuniones de CGP para discutirlas, mientras que sí se sabe que Chaín es poco amigo de este tipo de ventilaciones. Los vecinos amparistas estaban acompañados por otros vecinos, mientras que el ministro estaba acompañado de empleadas del CGP local.
Por algo se retiró en patrullero, bajo la sorna de la diputada Lubertino que preguntaba por qué no le habían mandado uno a ella también.
El juez porteño Roberto Gallardo recorrió Parque Chacabuco atendiendo un amparo de los vecinos, que quieren parar las obras del gobierno porteño. El mismo ministro Chaín las defendió, antes de irse a la oficina en un patrullero.
Por Sergio Kiernan
Este miércoles, la Justicia porteña hizo una inspección ocular de las obras del Parque Chacabuco, duramente cuestionadas por los vecinos, que presentaron un recurso de amparo. El mismísimo ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín, se hizo presente para defender la obra, acompañado de una verdadera retinue de secretarios, victoreado por una barra de empleadas públicas del CGP local que llegaron en una van azul, y ataviado con lo que parece ser su uniforme de ver vecinos, el sobretodo de pelito de camello y el saco de tweed a cuadros. No era para menos, porque lo que Chaín fue a defender fue su idea de que las plazas y los parques no son espacios seminaturales –como los jardines–, sino lugares construidos. Dijo algunas cosas imperdibles y se retiró, como un símbolo, a bordo de un patrullero de la Federal.
El amparo fue presentado el 23 de junio por la diputada porteña María José Lubertino y por los vecinos del Parque Carlos Gullo, Ana Laura Fuentes y Juan Pablo Rosendo, todos muy activos en estos temas. El juez porteño Roberto Gallardo, que se ha mostrado varias veces como muy lúcido en temas urbanos y de patrimonio, le hizo lugar y tomó dos medidas. La primera fue determinar que los trabajos actuales –la Etapa 3 del plan de obras– pueden continuar, pero no se pueden iniciar nuevos trabajos. La segunda fue que se hiciera este miércoles a las once de la mañana una inspección ocular con las partes.
El gran día mostró algunas cosas peculiares. Los vecinos vieron de inmediato que la gran fuente del parque estaba conectada, cosa que hasta ahora nunca había ocurrido y que dejó de ocurrir en cuanto Gallardo se retiró. Otra es que había un pequeño ejército de mujeres pintando los bancos de verde –una barbaridad, ya que los bancos son los antiguos de cemento, que no pueden pintarse– y las hamacas, y que se habían colocado panes de césped por todos lados, pese al frío, y hasta florcitas en un cantero. La furia pintadora había sido tal que hasta habían pintado los monumentos, como se explica en el recuadro.
Chaín y su sobretodo estuvieron escoltados por un enviado de la Procuración General y por un señor alto que seguramente representaba al contratista, ya que cada vez que se hablaba de algo concreto el ministro giraba y lo consultaba, más otras personas que nunca se aclaró quiénes eran, pero que trabajaban para él. El juez Gallardo caminaba, preguntaba, escuchaba y ponía orden. Los amparistas estaban allí y en nombre de los vecinos terminó hablando la muy activa Cristina Sottile, que se sabe de memoria el parque.
Chaín tuvo algunas de sus frases imperdibles, como decir que el diseño original del parque, creado por Thays, era romántico. El ministro también estuvo algunos momentos en blanco, como cuando empezó a confundirse entre las escuelas que están en el parque o dijo que los pesados pavimentos de bloques de cemento eran “porosos”. Los vecinos le señalaron que los bloques tal vez sean porosos y dejen drenar la lluvia, pero están montados sobre una base de hormigón en nada porosa. Chaín hasta llegó a negar que tuvieran hormigón abajo y los vecinos le mostraron fotos de la obra a medio hacer al juez.
Pero el fondo de la cuestión es que Chaín piensa que el Chacabuco original ya no existe, que fue deformado y que por lo tanto no vale la pena seguir la idea de Thays, sino imponer la estética de... bueno, de Chaín. En algún rincón del parque todavía queda algún sendero de ladrillo molido, pero es porque el ministro no llegó con su estética cementicia: senderos de cemento, sillones de cemento, bancos de cemento, mesitas de picnic de cemento, explanadas de cemento y, por encima, farolitos literalmente chinos, importados por su bajo costo en reemplazo de las farolas del parque.
En este furor cementicio hay errores que dan risa. El auditorio del parque fue colocado justo al lado de la autopista, donde el ruido no permite ni pensar con claridad, con lo que el lugar servirá apenas para tocar rock pesado. Los patios de juegos están llenos de cemento peinado, que parece diseñado para raspar rodillitas y romper dientes de leche. La región norte del parque está tan construida que parece un laberinto urbano, una suerte de peatonal con muchos árboles donde ya habitan linyeras, se acumula la mugre y abundan las pintadas.
Otro problema grave es el mismo que se ve en toda obra firmada por Chaín, la notable berretez de todo. Así como la peatonal Reconquista ya parece una ruina, el Chacabuco será pronto otra. Los materiales son de ínfima categoría y las obras no están pensadas para un lugar público. Hay cosas inexplicables, como pintar los bancos de cemento tradicionales de verde o hacerle al formidable tigre de bronce que recibe al visitante por la explanada desde 1935 una base de adoquines (¿se acabó el cemento justo ese día?). El aspecto actual del parque es caótico visualmente, con una superposición de estéticas que sólo resultan desagradables y dan la impresión de improvisación de siempre.
Otra cosa que el ministro dijo y repitió para justificar su trabajo fue que los vecinos le habían pedido las obras. Esto es curioso, porque no se sabe de audiencias públicas ni reuniones de CGP para discutirlas, mientras que sí se sabe que Chaín es poco amigo de este tipo de ventilaciones. Los vecinos amparistas estaban acompañados por otros vecinos, mientras que el ministro estaba acompañado de empleadas del CGP local.
Por algo se retiró en patrullero, bajo la sorna de la diputada Lubertino que preguntaba por qué no le habían mandado uno a ella también.
Señalan que es "crítico" el nivel de construcción en la Ciudad
http://www.noticiasurbanas.com.ar/info_item.shtml?sh_itm=43a69d531f33ae1da1ea43f58c6981ae
COLAPSO
El 10 por ciento de toda la construcción de Argentina fue en 5 barrios porteños. Organizaciones no gubernamentales y vecinos alertan sobre la falta de límites a la hora de poner ladrillo sobre ladrillo. Colapso de cloacas y redes de agua y energía, entre las consecuencias más preocupantes.
Por Clarisa Ercolano
¿Hasta dónde puede crecer Buenos Aires? Bajo esa pregunta, se realizó en Buenos Aires un debate coordinado por la Sociedad Central de Arquitectos. Allí, Gustavo Desplats, coordinador de Proto Comuna Caballito, realizó ante los directivos de las principales cámaras y asociaciones vinculadas a la construcción una dura crítica al modelo "especulativo-expulsivo-rentario".
Desplats, quien logró frenar la construcción de un Shopping en Caballito, señaló que hay tres límites al crecimiento. "Puede haber un crecimiento físico, como en cierta manera está pensado el código, demolemos todo y construimos el máximo que plantea el código para cada sector. El de los límites de las infraestructuras. Y al que apuntamos nosotros que es el crecimiento sustentable".
Calidad de vida, respeto a las identidades, al patrimonio cultural arquitectónico y apertura de espacios verdes son algunas de las claves que desde la Proto Comuna de Caballito y otras ONG'S se ponen sobre la mesa de debate.
Es que desde 1947 se incrementó en 145.730.000 metros cuadrados la capacidad edilicia construida de la ciudad. Eso equivale a 1.500.000 de departamentos de 100 metros cuadrados. Paradójicamente, no creció en habitantes, en realidad bajó un 10 por ciento.
"La Argentina tiene 17 habitantes por kilómetro cuadrado, Caballito casi llega a los 30.000. La ciudad tiene un promedio de casi 16.000 habitantes por kilómetro cuadrado. Sobre los 38, 8 kilómetros cuadrados de los barrios de Villa Urquiza, Caballito, Palermo, Puerto Madero y Belgrano se construyó el 50 por ciento de todo lo construido en los últimos 9 años en la capital. Estos cinco barrios representan el 0,00001 por ciento del territorio y sobre ellos se construyo el 10 por ciento de todo lo que se construyo en la Argentina. El nivel de concentración es indignante y crítico", alertó Desplats.
Cabe recordar que el 70 por ciento de lo construido en la primera década de este siglo en la Ciudad fue vivienda suntuosa y lujosa. El 30 por ciento fue estándar y no hubo significativamente construcción de vivienda económica ni social, según relevó esta ONG.
"Este modelo constructivo es malo para los habitantes de los barrios altamente densificados, para los habitantes de los barrios que no reciben ningún tipo de crecimiento", resumió Desplats.
Entre los riesgos de la "saturación" se cuentan: mayor contaminación ambiental, falta de cocheras y estacionamientos, saturación de la red cloacal y de agua potable, deficiencias en la provisión de energía y falta de espacios verdes dentro de los estándares que recomienda la Organización Mundial de la Salud.
CONTRA EL URBANICIDIO
Por otro lado, mañana, martes, desde las 18, se realizará la Tertulia denominada “El Patrimonio Verde” en Baromero, ubicado en la calle Saraza esquina Del Barco Centenera.
La organización de dicho evento estará a cargo de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico y Cultural de la Ciudad de Buenos Aires y participarán diferentes organizaciones vecinales. Se debatirá sobre “Urbanicidio en Espacios Verdes, el cemento no nos deja respirar”.
Las Tertulias del Patrimonio se realizaron durante todo el 2010, estos espacios periódicos e informales fueron creados para que los vecinos y vecinas interesados en el patrimonio puedan compartir ideas, opiniones y aprender sobre distintos temas.
COLAPSO
El 10 por ciento de toda la construcción de Argentina fue en 5 barrios porteños. Organizaciones no gubernamentales y vecinos alertan sobre la falta de límites a la hora de poner ladrillo sobre ladrillo. Colapso de cloacas y redes de agua y energía, entre las consecuencias más preocupantes.
Por Clarisa Ercolano
¿Hasta dónde puede crecer Buenos Aires? Bajo esa pregunta, se realizó en Buenos Aires un debate coordinado por la Sociedad Central de Arquitectos. Allí, Gustavo Desplats, coordinador de Proto Comuna Caballito, realizó ante los directivos de las principales cámaras y asociaciones vinculadas a la construcción una dura crítica al modelo "especulativo-expulsivo-rentario".
Desplats, quien logró frenar la construcción de un Shopping en Caballito, señaló que hay tres límites al crecimiento. "Puede haber un crecimiento físico, como en cierta manera está pensado el código, demolemos todo y construimos el máximo que plantea el código para cada sector. El de los límites de las infraestructuras. Y al que apuntamos nosotros que es el crecimiento sustentable".
Calidad de vida, respeto a las identidades, al patrimonio cultural arquitectónico y apertura de espacios verdes son algunas de las claves que desde la Proto Comuna de Caballito y otras ONG'S se ponen sobre la mesa de debate.
Es que desde 1947 se incrementó en 145.730.000 metros cuadrados la capacidad edilicia construida de la ciudad. Eso equivale a 1.500.000 de departamentos de 100 metros cuadrados. Paradójicamente, no creció en habitantes, en realidad bajó un 10 por ciento.
"La Argentina tiene 17 habitantes por kilómetro cuadrado, Caballito casi llega a los 30.000. La ciudad tiene un promedio de casi 16.000 habitantes por kilómetro cuadrado. Sobre los 38, 8 kilómetros cuadrados de los barrios de Villa Urquiza, Caballito, Palermo, Puerto Madero y Belgrano se construyó el 50 por ciento de todo lo construido en los últimos 9 años en la capital. Estos cinco barrios representan el 0,00001 por ciento del territorio y sobre ellos se construyo el 10 por ciento de todo lo que se construyo en la Argentina. El nivel de concentración es indignante y crítico", alertó Desplats.
Cabe recordar que el 70 por ciento de lo construido en la primera década de este siglo en la Ciudad fue vivienda suntuosa y lujosa. El 30 por ciento fue estándar y no hubo significativamente construcción de vivienda económica ni social, según relevó esta ONG.
"Este modelo constructivo es malo para los habitantes de los barrios altamente densificados, para los habitantes de los barrios que no reciben ningún tipo de crecimiento", resumió Desplats.
Entre los riesgos de la "saturación" se cuentan: mayor contaminación ambiental, falta de cocheras y estacionamientos, saturación de la red cloacal y de agua potable, deficiencias en la provisión de energía y falta de espacios verdes dentro de los estándares que recomienda la Organización Mundial de la Salud.
CONTRA EL URBANICIDIO
Por otro lado, mañana, martes, desde las 18, se realizará la Tertulia denominada “El Patrimonio Verde” en Baromero, ubicado en la calle Saraza esquina Del Barco Centenera.
La organización de dicho evento estará a cargo de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico y Cultural de la Ciudad de Buenos Aires y participarán diferentes organizaciones vecinales. Se debatirá sobre “Urbanicidio en Espacios Verdes, el cemento no nos deja respirar”.
Las Tertulias del Patrimonio se realizaron durante todo el 2010, estos espacios periódicos e informales fueron creados para que los vecinos y vecinas interesados en el patrimonio puedan compartir ideas, opiniones y aprender sobre distintos temas.
viernes, 3 de junio de 2011
Por graves fallas de seguridad clausuran 11 obras en Capital

http://www.clarin.com/ciudades/graves-fallas-seguridad-clausuran-Capital_0_491950915.html
02/06/11 Intervino la Superintendencia de Riesgos del Trabajo a pedido de la UOCRA y las ART porque las faltas ponían en peligro a los trabajadores. Al crecer la construcción también suben las infracciones. Inspeccionaron 19 construcciones por denuncias
Por Ismael Bermúdez
Ante las denuncias de la UOCRA y de las propias ART, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) empezó a inspeccionar las obras en construcción denunciadas en la Ciudad. Y en pocos días se encontró con la “sorpresa” de que en el 58% de los casos tuvo que suspender o clausurar las obras por graves fallas en la seguridad laboral “que ponían en riesgo la salud y hasta la vida de los trabajadores”. Sobre 19 obras inspeccionadas, 11 fueron clausuradas.
“Las fallas más graves detectadas en las inspecciones realizadas son la falta de puesta a tierra de las instalaciones eléctricas, riesgos de caída de altura por falta de barandas, ausencia de pantallas de protección para evitar caída de materiales, carencia de puertas reglamentarias en el montacargas y riesgo de desmoronamiento de las paredes de las excavaciones”, le dijo a Clarín el Superintendente Juan González Gaviola. Y aclaró que mientras se mantengan las clausuras, los trabajadores –un poco más de 300 asalariados– deben cobrar íntegramente sus salarios .
Ahora, hasta tanto no haya evidencias de que esas falencias fueron solucionadas y los contratistas garanticen el cumplimiento de las normas de seguridad, las obras seguirán suspendidas, afirmó González Gaviola.
La construcción es una de las actividades más riesgosas. Sobre 400.000 trabajadores registrados, y aunque viene en descenso, aún a nivel nacional el sector registra más de 60.000 accidentes laborales por año , de los cuales el 23% se producen en la Capital Federal. También es una de la actividades con más del 50% “en negro” y con falencias en la capacitación del personal.
En lo que va de este año, hay un aumento de los permisos de construcción, una recuperación del volumen de proyectos de construcción en la Ciudad y una mayor ocupación. Pero junto a ese incremento, hay también un aumento de los riesgos en materia laboral.
Así, las ART denunciaron a 367 obras en construcción en peligro por no cumplir ni con las normas de accidentes laborales ni con las recomendaciones de prevención expresadas por las mismas Aseguradoras. En tanto las denuncias de la UOCRA suman varios miles . Solamente en mayo el sindicato hizo 400 denuncias.
De acuerdo a la legislación, el poder de inspección es responsabilidad de cada una de las provincias o distritos, salvo en puertos, aeropuertos u obras públicas o que haya riesgo o peligro de siniestralidad. En esos casos, puede intervenir la Superintendencia.
“Las inspecciones confirmaron las denuncias, los riesgos y los peligros. Ahora vamos a ampliar las inspecciones a la Provincia de Buenos Aires y a Córdoba. Pero se necesita que las provincias activen sus inspecciones porque, a pesar de los avances, sigue existiendo una alta siniestralidad”, aseguró González Gaviola.
Por su parte, Mara Bettiol, de la Unión de ART informó que, durante 2010, en el sector de la construcción las Aseguradoras recibieron 151.002 avisos de inicio de obra. Sobre esa base, los “prevencionistas” (expertos en seguridad e higiene de las ART) hicieron 138.155 visitas que dieron lugar a 380.837 recomendaciones, entre medidas de prevención y de seguridad y 173.000 denuncias, que abarcan desde temas formales hasta riesgos graves.
Desde 1996, las empresas están obligadas a contratar en una ART un seguro de accidentes de trabajo. La tarifa del seguro depende del riesgo de la actividad, de la historia siniestral y de las medidas de prevención que adopte la empresa. Y aunque se trate de un cliente, la ART deben denunciar a la empresa que no cumple con las medidas acordadas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
